El Ejército maliense anunció un balance provisional de las operaciones militares desarrolladas entre el 4 y el 9 de julio, que deja una treintena de soldados muertos, alrededor de 60 heridos y más de un millar de atacantes “neutralizados”, tras la ofensiva coordinada contra varias posiciones de las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa).
El jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, el general de división Elisée Jean Dao, indicó que las operaciones fueron lanzadas después de los ataques simultáneos contra las guarniciones de Aguel-Hoc, Anéfis, Gao y Sévaré, así como contra el establecimiento penitenciario de Kéniéroba. Según el alto mando, más de un millar de atacantes fueron “neutralizados”, además de la destrucción de 14 vehículos blindados, 24 vehículos equipados con armas pesadas, más de 30 vehículos tácticos y alrededor de 300 motocicletas.
El término “neutralizados”, utilizado por el Ejército, no precisa cuántos combatientes murieron, resultaron heridos o fueron capturados. Este balance consolida los distintos comunicados difundidos por el mando militar desde el inicio de las operaciones.
Tras los primeros ataques, las FAMa habían informado de la neutralización de 163 combatientes y atribuyeron la ofensiva al Frente de Liberación del Azawad (FLA) y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), afiliado a Al Qaeda.
Los enfrentamientos se concentraron principalmente en torno a Anéfis, en la región de Kidal, donde el Ejército afirmó haber realizado 35 bombardeos aéreos el 6 de julio y neutralizado a más de 200 combatientes en esa jornada.
El general Dao aseguró que las operaciones tenían como objetivo abastecer a las unidades desplegadas, romper el cerco sobre sus posiciones y reducir la capacidad militar de los grupos armados. También afirmó que las FAMa recuperaron el control de Anéfis y continúan las operaciones de rastreo en la zona. Asimismo, sostuvo que los grupos armados cuentan con apoyo extranjero debido a los importantes medios militares y logísticos empleados, aunque no identificó a ningún Estado ni presentó pruebas públicas que respalden esa afirmación.
Estas operaciones se producen menos de tres meses después de los ataques coordinados del 25 de abril contra instalaciones militares y de seguridad en Bamako, Kati, Gao, Kidal y Sévaré, mientras el Ejército asegura que las operaciones de persecución y aseguramiento continúan en las zonas afectadas.
SG/RT/APA


