Tres periodistas resultaron heridos en Quelimane, Mozambique, durante la dispersión de una manifestación por la policía. El Instituto de Medios de Comunicación de África Austral (MISA) y el Sindicato Nacional de Periodistas de Mozambique (SNJ) denuncian actos de violencia que amenazan la libertad de prensa y piden a las fuerzas de seguridad una mayor protección de los profesionales de los medios.
El MISA y el SNJ condenaron la violencia policial ejercida contra periodistas durante un intento de dispersar una manifestación en Quelimane el pasado fin de semana. En un comunicado conjunto publicado el lunes por la noche, ambas organizaciones denunciaron ataques que, según señalaron, ponen en peligro la libertad de prensa y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación.
Los incidentes se produjeron el sábado, cuando agentes de la policía mozambiqueña intervinieron para dispersar una marcha organizada con motivo del primer aniversario del partido Anamola, liderado por el político Venâncio Mondlane. Varias personas resultaron heridas durante los enfrentamientos, entre ellas tres periodistas.
El MISA y el SNJ recordaron que el periodismo constituye una actividad de interés público y subrayaron que los profesionales de los medios no deben ser considerados objetivos ni obstáculos por las fuerzas de seguridad. «Nuestras organizaciones expresan su profunda solidaridad con todos los periodistas afectados por este incidente y, en particular, con los tres profesionales heridos», señala el comunicado.
Las dos organizaciones se comprometieron asimismo a brindar apoyo institucional para garantizar los derechos y el bienestar de los periodistas. Precisaron que se reunieron con el comandante de la policía provincial para presentarle un informe detallado de los hechos y solicitar un refuerzo de la protección de los periodistas durante la cobertura de manifestaciones y concentraciones.
Por su parte, Venâncio Mondlane rechazó las afirmaciones de la policía según las cuales los organizadores habían sido advertidos de que la marcha no podía celebrarse y negó las acusaciones de desafío formuladas contra sus partidarios. La policía sostuvo que la dispersión fue necesaria por problemas de seguridad relacionados con un festival local y negó haber utilizado munición real, asegurando que únicamente se dispararon gases lacrimógenos durante unos cinco minutos.
SG/RT/APA

