Egipto e Italia reafirmaron el martes, en Roma, la necesidad de alcanzar una solución política global e inclusiva en Libia, al considerar que todos los componentes del panorama político libio deben participar en los esfuerzos destinados a sacar al país del estancamiento y preparar la celebración de elecciones.
Esta posición fue expresada durante las consultas entre responsables egipcios e italianos, en presencia del embajador Basel Salah, viceministro egipcio de Asuntos Exteriores encargado del expediente libio, y de varios responsables italianos, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto.
Ambos países insistieron en la necesidad de movilizar los esfuerzos regionales e internacionales para evitar la marginación de cualquier componente político libio.
Este llamamiento se produce mientras las divergencias en torno a los resultados del minicomité 4+4 siguen obstaculizando las conversaciones sobre las condiciones necesarias para alcanzar una solución institucional. Más allá del discurso consensuado sobre la inclusión, la principal dificultad sigue siendo establecer reglas comunes aceptadas por actores cuyos intereses políticos y ambiciones de poder continúan profundamente enfrentados.
Para Egipto, la estabilización de Libia constituye un importante desafío estratégico. La proximidad geográfica, las preocupaciones de seguridad y las repercusiones regionales de la inestabilidad libia sitúan este asunto entre las principales prioridades de El Cairo.
Italia, por su parte, se ve directamente afectada por la evolución política y de seguridad de su entorno mediterráneo, especialmente en materia de migración, seguridad energética y cooperación económica.
Estos intereses convergentes explican la voluntad de ambos países de apoyar un proceso político capaz de restablecer el funcionamiento de las instituciones.
Sin embargo, los reiterados llamamientos a la inclusión no bastan, por sí solos, para resolver una crisis alimentada por la fragmentación del poder, las rivalidades institucionales y la falta de un acuerdo duradero sobre las modalidades de celebración de las elecciones.
La ampliación de las consultas puede favorecer el diálogo, pero también corre el riesgo de prolongar las negociaciones si los participantes no logran ponerse de acuerdo sobre un calendario vinculante ni sobre las garantías necesarias para aplicar las decisiones.
Por tanto, la multiplicación de las iniciativas diplomáticas no constituye automáticamente un indicador de progreso político.
SG/RT/APA

