La intensificación de las actividades de grupos armados en el noreste de Benín y en las zonas fronterizas de Níger y Nigeria hace temer la aparición de un nuevo foco de inseguridad en África del Oeste, según las conclusiones de un taller celebrado los días 17 y 18 de junio de 2026 en Cotonú.
El encuentro, organizado por el Centro para los Civiles en Situaciones de Conflicto (CIVIC) y la Fundación Friedrich Ebert (FES), con el apoyo del analista y consultor independiente Arnauld Kassouin, reunió a una treintena de actores institucionales, de seguridad, humanitarios y comunitarios para examinar los desafíos relacionados con la protección de los civiles.
Los departamentos benineses de Alibori y Borgou, la región de Dosso en Níger y los estados nigerianos de Kebbi, Kwara y Níger afrontan las actividades de grupos armados como Ansaru, Lakurawa, Mahmuda y Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM), afiliado a Al Qaeda, según las conclusiones del taller.
Esta situación podría convertir la zona fronteriza entre Benín, Níger y Nigeria en un nuevo foco de inseguridad comparable a la región de las tres fronteras de Liptako-Gourma, que abarca zonas de Malí, Burkina Faso y Níger, si no se adoptan medidas urgentes.
Los participantes señalaron la falta de datos fiables sobre los grupos armados presentes en esta zona, una carencia que dificulta el análisis de sus dinámicas y la elaboración de respuestas adecuadas. Las investigaciones disponibles sugieren, en particular, que Mahmuda comprende dos componentes: el grupo Mahmuda y la célula Mahmuda Sadiku.
Los métodos de actuación identificados incluyen principalmente el uso de artefactos explosivos improvisados, los secuestros y los robos de bienes y ganado. Estas actividades amenazan la seguridad de las poblaciones que viven a lo largo de la frontera entre Níger y Benín.
El taller también destacó el creciente papel de los cazadores tradicionales, organizados bajo la autoridad de los jefes de aldea y desplegados junto a las fuerzas de defensa y seguridad en el marco de la operación Mirador. No obstante, los participantes insistieron en la necesidad de prevenir los abusos y las represalias contra estos auxiliares y sus familias, que podrían agravar las tensiones comunitarias.
Los debates pusieron asimismo de manifiesto las similitudes entre los grupos armados y sus métodos de actuación en las zonas fronterizas de Benín y los observados desde hace más de una década en el Sahel y la cuenca del lago Chad. Según las conclusiones del encuentro, las enseñanzas extraídas de las crisis anteriores no se han compartido ni integrado suficientemente en los mecanismos de prevención.
Por último, los participantes subrayaron que las desigualdades estructurales, la marginación y el acceso limitado a los servicios públicos favorecen el asentamiento de grupos armados en las regiones fronterizas. En este sentido, la Agencia Beninesa para la Gestión Integrada de las Zonas Fronterizas (ABeGIEF) actúa para abordar estos factores y reforzar la resiliencia de las comunidades.
El taller se enmarca en el proyecto de apoyo a los mecanismos de protección comunitaria en las zonas fronterizas de Benín, Burkina Faso y Togo, ejecutado por CIVIC con el respaldo de Asuntos Globales Canadá. El encuentro se produce en un contexto marcado por la intensificación de las actividades de grupos armados en el Sahel y el noroeste de Nigeria, así como por la llegada de refugiados nigerianos a los departamentos benineses de Alibori y Borgou.
SG/RT/APA

