El presidente burundés, Évariste Ndayishimiye, puso en marcha el 9 de octubre de 2026, en el Palacio de Kiriri, la Estrategia Nacional de Lucha contra la Corrupción y las Malversaciones Económicas, destinada a reforzar la prevención, el control y la represión de las prácticas que perjudican la gestión de los recursos públicos.
Durante la ceremonia de lanzamiento de la estrategia nacional de lucha contra la corrupción, el jefe de Estado burundés hizo un llamamiento a la movilización colectiva y denunció, en particular, la malversación de fondos públicos, la ocultación de ingresos que corresponden al Estado, el cobro de sobornos y el incumplimiento de las obligaciones profesionales.
El lanzamiento de esta estrategia se inscribe en la continuidad de los esfuerzos emprendidos por las autoridades burundesas para reforzar el marco jurídico e institucional de lucha contra la corrupción. Las presentaciones realizadas durante la ceremonia destacaron especialmente los avances registrados en materia de control, reformas presupuestarias y mejora de la administración pública.
Évariste Ndayishimiye también insistió en la necesidad de reforzar la transparencia en la gestión de las finanzas públicas. Subrayó la importancia de informar a los ciudadanos sobre el origen de los recursos del Estado y su utilización, con el fin de fomentar la vigilancia ciudadana y la protección del patrimonio público.
En esta perspectiva, las autoridades pretenden intensificar las actividades de sensibilización a nivel local, especialmente en las colinas, mediante la movilización de los comités mixtos de lucha contra la corrupción. Asimismo, se anunció una campaña nacional de sensibilización de tres meses para promover la integridad y fomentar la adopción de comportamientos responsables en los distintos sectores de la sociedad.
La ceremonia reunió a responsables de instituciones públicas, representantes de las fuerzas de defensa y seguridad, miembros de la administración y de las instituciones judiciales, el Defensor del Pueblo, antiguos jefes de Estado, miembros del cuerpo diplomático y consular, así como representantes de organizaciones religiosas y de la sociedad civil.
Mediante esta estrategia, Burundi pretende consolidar los mecanismos de prevención, mejorar el control de la gestión pública y reforzar la lucha contra la impunidad. Las autoridades aspiran así a convertir la lucha contra la corrupción en un compromiso colectivo al servicio de la buena gobernanza y del desarrollo nacional.
SG/RT/APA

