Las llegadas de migrantes a las costas italianas experimentan un marcado descenso, aunque las rutas utilizadas desde el norte de África evolucionan de manera desigual.
Según los datos atribuidos al exdiputado tunecino Majdi Karbai, Italia registró 24.092 llegadas durante los diez primeros meses de 2026, frente a las 54.965 contabilizadas en el mismo período de 2025, lo que representa una disminución del 56,2 %.
Detrás de esta caída general, Túnez continúa registrando un descenso de sus cifras, mientras que Argelia experimenta un incremento que la sitúa entre los principales países de partida registrados.
La contracción de la ruta tunecina resulta especialmente pronunciada. Las llegadas procedentes de Túnez pasaron de 7.158 en 2024 a 1.519 en 2025, y posteriormente a 1.275 durante los diez primeros meses de 2026. En el período considerado, la disminución alcanza así el 82,2 % respecto a 2024.
Esta evolución refleja una profunda transformación de los flujos migratorios hacia Italia, aunque las cifras disponibles no permiten, por sí solas, atribuir sus causas a una política determinada.
El refuerzo de los controles, la cooperación en materia de seguridad con los socios europeos y las modificaciones de los posibles itinerarios constituyen factores que deben examinarse para explicar esta tendencia.
La trayectoria argelina es inversa. Tras no figurar entre las diez principales nacionalidades registradas en 2024, Argelia ocupaba el duodécimo puesto en 2025, con 1.115 llegadas.
Durante los diez primeros meses de 2026, esta cifra ascendió a 2.760, lo que supone multiplicarla por casi 2,5 en un año.
Los ciudadanos argelinos se sitúan así por delante de los somalíes, con 2.745 llegadas registradas, los eritreos (1.973) y los sudaneses (1.776).
Estos datos apuntan a un desplazamiento relativo de las rutas migratorias, sin demostrar que las salidas desde Argelia expliquen directamente el descenso observado desde Túnez.
Esta evolución se produce mientras la Unión Europea refuerza sus instrumentos de gestión migratoria.
El Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, cuyas principales disposiciones comenzaron a aplicarse el 12 de junio de 2026, tiene como objetivo armonizar los procedimientos de registro, control y examen de las solicitudes de asilo.
Paralelamente, las instituciones europeas buscan acelerar el retorno de las personas que no disponen de derecho de residencia y desarrollar la cooperación con terceros países.
No obstante, la eficacia de esta estrategia depende de su aplicación, de las capacidades administrativas de los Estados miembros y de la cooperación efectiva de los países socios.
SG/RT/APA

