El sector turístico tunecino atraviesa una fase de dificultades estructurales, evidenciada por el cierre de 164 establecimientos hoteleros, según datos presentados el 29 de abril de 2026 por el presidente de la comisión de turismo del Parlamento, Mohamed Yahyaoui.
A pesar de generar cerca de 8.000 millones de dinares en ingresos en divisas, el turismo sigue siendo un pilar de la economía, pero enfrenta limitaciones en materia de gobernanza y apoyo público.
Las autoridades señalan una reducción del 4% en el presupuesto destinado al sector en 2026, así como deficiencias en los mecanismos de gestión, en un contexto previo a la temporada estival y al evento “Túnez, capital del turismo árabe 2027”.
Las dificultades del sector hotelero reflejan retrasos en la modernización de infraestructuras, especialmente en zonas antiguas, además del bloqueo de proyectos de inversión por cerca de 1.000 millones de dinares debido a obstáculos administrativos.
También se destaca la falta de coordinación institucional, derivada del solapamiento de competencias entre varios ministerios y la inactividad del Consejo Superior del Turismo.
Otros factores incluyen limitaciones en el transporte aéreo, retrasos regulatorios en alojamientos alternativos y el impacto de quiebras, presión fiscal y burocracia, en un contexto de creciente competencia regional.


