Malí anunció este viernes 10 de julio el regreso de su embajador a Argel y la reapertura de su espacio aéreo a las aeronaves civiles y militares procedentes o con destino a Argelia, mientras que Argel levantó ese mismo día las restricciones que mantenía sobre el tráfico aéreo maliense. La decisión marca el inicio de una nueva etapa de distensión tras más de un año de crisis diplomática entre ambos países vecinos.
En un comunicado oficial, el Gobierno de transición de Malí afirmó que estas medidas buscan revitalizar los lazos de cooperación y amistad entre Bamako y la República Argelina Democrática y Popular. El retorno del embajador extraordinario y plenipotenciario permitirá restablecer una representación diplomática de alto nivel y reanudar las consultas oficiales entre dos Estados unidos por una extensa frontera, históricos vínculos humanos y desafíos comunes en materia de seguridad. La reapertura recíproca del espacio aéreo pone fin a las restricciones impuestas en abril de 2025 y restablece las condiciones normales de circulación aérea.
El anuncio supone un giro significativo, ya que en febrero de 2026 las autoridades malienses habían desmentido cualquier avance hacia la normalización. La crisis alcanzó su punto más crítico tras la destrucción de un dron militar maliense en la zona de Tinzaouatène, entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2025.
Mientras Argel sostuvo que el aparato había penetrado dos kilómetros en su espacio aéreo, Bamako aseguró que los restos fueron hallados a 9,5 kilómetros dentro del territorio maliense. El incidente provocó la retirada del embajador de Malí, seguida por medidas similares de Burkina Faso y Níger, así como el cierre recíproco del espacio aéreo.
No obstante, las tensiones se remontan a finales de 2023, cuando Bamako acusó a Argel de injerencia por acoger al imán Mahmoud Dicko. Posteriormente, la denuncia en enero de 2024 del Acuerdo para la Paz y la Reconciliación derivado del Proceso de Argel privó a la relación bilateral de uno de sus principales marcos políticos. A ello se sumaron diferencias sobre la lucha contra los grupos armados y la gestión de la frontera común.
Aunque persisten desacuerdos relacionados con el incidente del dron, las acusaciones mutuas sobre los grupos armados, la presencia en Argelia de determinadas personalidades malienses y el papel de la antigua mediación argelina, el restablecimiento de los canales diplomáticos y de las conexiones aéreas facilitará la reanudación de los intercambios oficiales, la circulación de personas y la coordinación en cuestiones transfronterizas.
También podría favorecer el relanzamiento de la cooperación económica y de seguridad, en un contexto en el que la estabilidad del norte de Malí y del sur de Argelia sigue siendo un interés compartido.
La decisión adoptada el 10 de julio constituye el gesto de acercamiento más importante desde el inicio de la crisis. Al restablecer un canal diplomático permanente y normalizar el tráfico aéreo, Bamako y Argel apuestan por una reanudación gradual del diálogo.
La consolidación de esta nueva dinámica dependerá, no obstante, de las medidas que se adopten en los próximos meses, entre ellas el eventual regreso del embajador argelino a Bamako y la reactivación efectiva de los mecanismos bilaterales de cooperación.
SG/RT/APA


