Las iniciativas estratégicas del rey Mohammed VI a favor del desarrollo sostenible y de la integración del continente africano ocuparon un lugar central durante la novena Cumbre de la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África (TICAD-9), que se celebra hasta el viernes en Yokohama.
En una conferencia organizada el jueves al margen de la cumbre, el embajador de Marruecos en Japón, Mohamed Rachad Bouhlal, presentó la visión real que sitúa el crecimiento económico, la paz y la seguridad del continente en el centro de las prioridades. Según explicó, esta orientación se ha materializado en proyectos estructurantes que consolidan el papel de Rabat como actor regional imprescindible.
Entre las iniciativas destacadas figura la Iniciativa Real de acceso atlántico para los países del Sahel, que busca ofrecer una salida marítima a las naciones sin litoral de la región mediante el uso de las infraestructuras portuarias marroquíes, facilitando así su integración en los flujos comerciales mundiales. Bouhlal subrayó que este proyecto contribuirá a fortalecer las cadenas de valor regionales y a fomentar una prosperidad compartida.
El diplomático también mencionó el proyecto del Gasoducto Africano Atlántico, calificado como un “corredor generacional”, destinado a mejorar la seguridad energética, impulsar la industrialización y promover el codesarrollo Sur-Sur. Asimismo, destacó el Proceso de Rabat de los Estados atlánticos africanos como uno de los principales instrumentos diplomáticos impulsados bajo la iniciativa del Soberano.
Más allá de las infraestructuras, la cooperación marroquí en África también se refleja en el desarrollo humano. Rabat colabora actualmente con 49 países africanos y forma cada año a miles de estudiantes, ingenieros y profesionales de la salud. El programa de becas y transferencia de conocimientos busca “desarrollar la experiencia africana en África, para África”, insistió el representante del Reino.
En cuanto a las cuestiones de paz y seguridad, el diplomático recordó el enfoque global de Marruecos, que considera la estabilidad política y el desarrollo económico como inseparables. También subrayó el compromiso del Reino durante sus dos mandatos en el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, especialmente en materia de prevención y gestión de conflictos.
La participación marroquí en la TICAD-9 ilustra así una voluntad firme de contribuir a una África pacífica, integrada y próspera, al tiempo que refuerza las asociaciones estratégicas con Asia, y en particular con Japón.

