La ciudad de Fez, capital espiritual de Marruecos, se convirtió en un centro de fervor religioso durante la celebración del Aïd Al-Mawlid. Miles de fieles provenientes de África, Europa, Asia y América se congregaron en la zaouïa Tijania, lugar fundado en el siglo XVIII, para participar en rezos, cantos religiosos e invocaciones en memoria del Profeta.
La afluencia internacional fue uno de los rasgos más destacados de la conmemoración. Discipulos llegaron de Senegal, Mali, Nigeria, Níger, Mauritania, así como de Francia, Estados Unidos y Canadá. Todos participaron en veladas de zikr, alabanzas y meditación, que crearon un ambiente espiritual marcado por la fraternidad y la diversidad cultural.
El evento puso de relieve los rituales propios de la vía tijania, en particular el wird, conjunto de invocaciones estructuradas que marcan el ritmo de la vida espiritual de sus adeptos. Estos ritos, transmitidos de generación en generación, consolidan la relación de los discípulos con los enseñamientos del cheikh Ahmed Tijani y refuerzan el vínculo con la zaouïa de Fez.
Más allá del aspecto espiritual, la celebración reflejó también la dimensión histórica y social de la confraternidad tijania. Desde hace más de dos siglos, esta corriente sufí desempeña un papel fundamental en el diálogo religioso y en los intercambios espirituales entre Marruecos y África del Oeste.
Presente en países como Senegal, Nigeria o Mali, la tijania constituye un puente entre comunidades musulmanas africanas. Su mensaje promueve valores universales de paz, tolerancia y solidaridad, consolidando el papel de Fez como un espacio de encuentro y de irradiación cultural y religioso.
Para los participantes, esta reunión representó un momento único de renovación espiritual y de fortalecimiento del pacto con la vía tijania. En este sentido, la celebración reafirmó el atractivo de Fès como epicentro del sufismo, capaz de reunir a una comunidad transnacional unida por la memoria del Profeta y por un mismo camino espiritual


