Los dirigentes del G7, con el respaldo de Brasil, Corea del Sur y Kenia, adoptaron una declaración conjunta destinada a intensificar la lucha contra el tráfico internacional de drogas, con especial énfasis en la seguridad portuaria, la lucha contra el blanqueo de capitales y el desmantelamiento de las redes criminales transnacionales.
Reunidos en la cumbre del G7 celebrada en Évian, los jefes de Estado y de Gobierno de las principales economías industrializadas manifestaron su voluntad de endurecer la lucha contra el narcotráfico mundial, al que consideran una amenaza creciente para la seguridad, la estabilidad económica y las instituciones democráticas.
En una declaración publicada el miércoles, los líderes del G7 subrayaron que la expansión del tráfico de estupefacientes está impulsada por niveles récord de producción, la capacidad de adaptación de los grupos delictivos organizados y el aumento de la demanda mundial.
Los firmantes consideran que estas redes criminales transnacionales explotan las debilidades del sistema internacional, alimentan la corrupción, la violencia y los flujos financieros ilícitos, al tiempo que debilitan las instituciones públicas.
Entre las medidas anunciadas figura la creación de una Red de Puertos G7+ para la lucha contra el tráfico de drogas, destinada a reforzar la cooperación entre los principales puertos marítimos de los países miembros y sus socios. Los dirigentes reconocieron que el transporte marítimo sigue siendo la principal vía utilizada para el tráfico mundial de drogas y precursores químicos.
Esta red deberá mejorar el intercambio de información, la coordinación operativa y la difusión de buenas prácticas en materia de seguridad portuaria. Los ministros competentes fueron encargados de hacerla operativa antes de noviembre de 2026.
El G7 también pretende combatir la infiltración de las instituciones públicas y privadas por parte de organizaciones criminales. Los líderes encomendaron a sus ministros la elaboración, antes de noviembre, de un plan de acción integral destinado a prevenir la influencia de las redes de narcotráfico dentro de las administraciones y empresas.
La declaración contempla asimismo un fortalecimiento de la cooperación con socios internacionales y regionales para combatir la producción, el transporte y el consumo de estupefacientes. Los signatarios respaldan, en particular, el desarrollo de observatorios nacionales sobre drogas y sistemas de alerta temprana que permitan seguir más eficazmente la evolución de los tráficos y de las nuevas sustancias.
Los dirigentes del G7 también acogieron favorablemente la celebración de la Conferencia Regional sobre Seguridad en el Caribe, organizada en Martinica, e instaron a los participantes a adoptar medidas ambiciosas contra las redes de tráfico de drogas y armas.
El texto pone igualmente el acento en la reducción de la demanda de drogas mediante políticas de prevención, tratamiento y reducción de riesgos, al tiempo que refuerza la sensibilización frente a las nuevas amenazas asociadas a las sustancias sintéticas.
Por último, los países del G7 se comprometieron a intensificar la lucha contra los flujos financieros ilícitos vinculados al narcotráfico, en particular el blanqueo de dinero, la financiación del terrorismo, la corrupción y otras formas de delincuencia organizada transnacional. Para ello prevén reforzar las investigaciones financieras con el fin de identificar, congelar, incautar y confiscar los activos procedentes de estas actividades criminales, incluidos los activos virtuales.
La declaración recibió además el respaldo de Brasil, Corea del Sur y Kenia, que participaron en las discusiones celebradas al margen de la cumbre.
SG/RT/APA


