La marroquí Nawal El Moutawakel, vicepresidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), y la boxeadora camerunesa refugiada Cindy Ngamba, residente en el Reino Unido, recibieron el Premio Norte-Sur del Consejo de Europa, un galardón que distingue a personalidades que promueven la solidaridad entre los pueblos del Norte y del Sur.
Ambas fueron reconocidas por su compromiso en favor de la inclusión y la dignidad de los refugiados mediante el deporte.
El premio rinde homenaje a la trayectoria de Nawal El Moutawakel, primera mujer árabe y africana en ganar una medalla de oro olímpica en 1984, por su labor en la promoción de la igualdad, la inclusión y el papel unificador del deporte a nivel mundial. Su influencia dentro del COI ha contribuido a convertir el deporte en un instrumento de diplomacia, respeto y superación personal.
Por su parte, Cindy Ngamba fue reconocida como la primera atleta en obtener una medalla para el equipo olímpico de refugiados, convirtiéndose en un símbolo de esperanza para millones de desplazados. A través de su ejemplo, encarna el mensaje de que ser refugiado no significa renunciar a los sueños ni a la dignidad, sino luchar por un futuro mejor.
La ceremonia de entrega se celebró en el Parlamento portugués con la presencia del presidente Marcelo Rebelo de Sousa y altos representantes del Consejo de Europa. En su discurso, El Moutawakel destacó que los Juegos Olímpicos representan lo mejor del espíritu humano —excelencia, respeto y amistad— y subrayó que el deporte es una herramienta esencial de protección e inclusión social para jóvenes, mujeres y minorías.
Con este reconocimiento, El Moutawakel y Ngamba se consolidan no solo como deportistas de élite, sino también como embajadoras de la igualdad y la esperanza. Su ejemplo demuestra cómo el deporte puede servir como puente entre culturas, motor de integración y voz para millones de personas desplazadas que buscan dignidad y oportunidades en todo el mundo.


