Marruecos decidió suspender de forma temporal la exportación de sardina a partir del 1 de febrero de 2026, con el objetivo de reforzar el abastecimiento del mercado nacional en un contexto marcado por la caída de los desembarques, atribuida a los efectos del cambio climático.
La Secretaría de Estado encargada de la Pesca Marítima aclaró el alcance de esta medida tras las reacciones expresadas por la Federación Nacional de las Industrias de la Pesca (FENIP). En un comunicado, precisó que se trata de una decisión puntual, temporal y limitada, basada en datos objetivos y en una gestión coyuntural de la actividad pesquera.
La restricción se aplica exclusivamente a la sardina —en estado fresco, refrigerado o congelado— y por un período máximo de un año. No afecta a ninguna otra especie halieútica. Según las autoridades, su impacto será limitado y permitirá tanto un mejor abastecimiento del mercado interno como una explotación más sostenible del recurso.
El objetivo principal es garantizar la disponibilidad de pescado para los consumidores marroquíes y preservar la sardina, un producto clave para la seguridad alimentaria. La medida se inscribe, según la Secretaría de Estado, en un enfoque responsable y equilibrado que prioriza el mercado nacional y acompaña la adaptación sostenible del sector de los pequeños pelágicos.
Las autoridades subrayaron que la decisión fue precedida por consultas con los profesionales del sector y por la puesta en marcha de mecanismos de coordinación entre las industrias de congelación y de conserva, a fin de asegurar salidas comerciales locales estructuradas.
Frente a las inquietudes expresadas por algunos operadores, el departamento aseguró que la cadena de valor no se verá perjudicada. Armadores, marineros, mayoristas y otras industrias de transformación no sufrirán impactos negativos; por el contrario, la medida contribuirá a mantener la dinámica de la pesquería pelágica y a fortalecer la industria conservera.
Datos oficiales muestran además una evolución del modelo exportador: en cinco años, la participación de la sardina en las exportaciones pasó del 70 % al 23 % en valor, en beneficio de otras especies como el caballa. En 2025, las exportaciones de pequeños pelágicos congelados alcanzaron los 3.120 millones de dírhams, dominadas precisamente por el caballa.
Los puertos del sur, especialmente entre Agadir y Dajla, aportan más del 30 % de la oferta nacional. Para las autoridades, el mercado local y la industria conservera podrán absorber ampliamente los volúmenes antes destinados a la exportación, contribuyendo a estabilizar los precios, reforzar la seguridad alimentaria y preservar el equilibrio social.


