Una reunión discreta que reúne a todas las partes implicadas en el dossier del Sáhara se abre este domingo en Madrid, bajo los auspicios de las Naciones Unidas y con el apoyo activo de Estados Unidos, marcando el regreso de Argelia al formato de las discusiones políticas.
La secuencia diplomática que comienza este domingo en Madrid supone una etapa significativa en el proceso político en torno al Sáhara. Según fuentes diplomáticas concordantes, en la capital española se celebran negociaciones multilaterales que reúnen a Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, en presencia del Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura. El encuentro está copatrocinado por las Naciones Unidas y respaldado por Estados Unidos, que desempeña un papel central en la reactivación del diálogo.
Cada delegación está encabezada por su ministro de Asuntos Exteriores. Marruecos está representado por Nasser Bourita, Argelia por Ahmed Attaf, Mauritania por Mohamed Salem Ould Merzoug, mientras que el Frente Polisario está representado por su responsable de Relaciones Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat. Las conversaciones se desarrollan en un formato restringido, en la sede de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, a petición de la parte estadounidense.
Según responsables occidentales, esta reunión se inscribe en la continuidad de un primer ciclo de contactos informales organizado en Washington dos semanas antes. Constituye la primera ronda formal de discusiones desde la adopción, en octubre de 2025, de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Dicho texto insta a una solución política «realista, pragmática, duradera y mutuamente aceptable» del diferendo, e invita a todas las partes concernidas a implicarse de manera activa en el proceso.
La participación de Argelia reviste una importancia particular. En los últimos años, Argel había afirmado no desear seguir participando en este tipo de formato multilateral, presentándose como un actor externo al conflicto. Su regreso a la mesa de negociaciones responde, no obstante, a los reiterados llamamientos del Consejo de Seguridad y a los esfuerzos de mediación liderados por Washington, que considera la reactivación del diálogo como un elemento clave para la estabilidad regional.
Según fuentes diplomáticas, la implicación estadounidense se ha intensificado en las últimas semanas. A finales de enero, Massad Boulos, representante especial del presidente estadounidense para África, se desplazó a Argel, donde se reunió con las más altas autoridades del país y abordó, en particular, los expedientes del Sahel, Libia y el Sáhara. Estados Unidos reafirma su apoyo a una solución política bajo los auspicios de la ONU.
Esta reanudación de las negociaciones se produce en un contexto regional marcado por tensiones persistentes, pero también por una voluntad internacional manifiesta de salir de un bloqueo diplomático de varias décadas. Los participantes no han comunicado un calendario preciso ni perspectivas inmediatas, aunque varios diplomáticos estiman que este nuevo ciclo podría abrir el camino a discusiones más regulares en los próximos meses.


