Madagascar enfrenta una grave crisis humanitaria tras el paso de los ciclones Gezani y Fytia en menos de diez días, que han dejado cerca de 400.000 personas afectadas, según datos oficiales y agencias de la ONU.
El ciclón Gezani, que azotó el noreste el 10 de febrero con vientos superiores a 195 km/h, obligó a miles de habitantes a abandonar sus hogares, una semana después de que Fytia provocara fuertes inundaciones en el noroeste del país. El gobierno decretó el estado de emergencia nacional.
La Organización Internacional para las Migraciones desplegó equipos de respuesta en Toamasina, donde la situación es especialmente crítica. En esta ciudad, el 80 % de las infraestructuras habrían resultado dañadas y el suministro eléctrico funciona apenas al 5 % de su capacidad, mientras el acceso al agua potable sigue muy limitado.
El balance provisional reporta 38 fallecidos, 374 heridos y más de 260.000 personas directamente impactadas. El sistema de Naciones Unidas movilizó 5 millones de dólares a través del fondo CERF, pero el Programa Mundial de Alimentos advierte de un déficit de financiación de 18,3 millones de dólares para los próximos seis meses, en un país donde 1,57 millones de personas ya sufrían inseguridad alimentaria antes de la catástrofe.


