La República de Honduras anunció la suspensión de su reconocimiento de la «RASD», marcando una nueva evolución diplomática en el expediente del Sahara marroquí.
Según una carta oficial dirigida el miércoles a Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, de Cooperación Africana y de los Marroquíes Residentes en el Extranjero, la jefa de la diplomacia hondureña, Mireya Agüero de Corrales, formalizó, en nombre de su gobierno, la decisión de suspender el reconocimiento de la «RASD».
El documento precisa que Tegucigalpa actúa «en el marco de su decisión soberana», en referencia a su apego a los principios de no injerencia y de respeto de los asuntos internos de los Estados.
Esta posición se acompaña de una alineación explícita con los esfuerzos en curso de las Naciones Unidas. Las autoridades hondureñas «reafirman su pleno apoyo a los esfuerzos del Secretario General de la ONU y de su Enviado Personal», con el objetivo de alcanzar una solución política considerada «justa y duradera». Honduras indica igualmente su adhesión a las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la resolución 2797 adoptada en 2025, que enmarca el proceso político relativo al Sahara.
Esta notificación fue transmitida paralelamente al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayando la voluntad de Tegucigalpa de inscribir su decisión en el marco multilateral. Este reposicionamiento se produce en un contexto en el que varios Estados han revisado su postura en los últimos años, privilegiando un enfoque centrado en los mecanismos de la ONU.
En el plano histórico, Honduras había reconocido a la «RASD» en 1989, antes de confirmar este reconocimiento en 2022. La decisión anunciada constituye así un giro significativo y se inscribe en una serie de retiradas observadas recientemente en la escena internacional.
En total, seis Estados han suspendido o retirado su reconocimiento de la «RASD» en los dos últimos años, según datos oficiales difundidos por la diplomacia marroquí. Esta evolución refleja una recomposición progresiva de las posiciones diplomáticas en torno a este expediente, en un contexto marcado por una intensificación de los apoyos a una solución política bajo los auspicios de las Naciones Unidas.


