Dado por muerto por rumores y luego reaparecido en televisión para tranquilizar sobre la situación de seguridad, el general de división Oumar Diarra, recientemente nombrado ministro delegado de Defensa, se afirma como un actor central en la respuesta militar de Mali.
Nombrado ministro delegado ante el ministro de Defensa y de los Antiguos Combatientes, el general Oumar Diarra ocupa ahora una posición estratégica en un contexto marcado por la intensificación de los ataques armados. Antiguo jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas malienses desde septiembre de 2020, dispone de un conocimiento profundo del terreno saheliano.
Oficial de infantería formado en Kati y Koulikoro, también ha seguido formaciones en China y en Estados Unidos, lo que ha reforzado su experiencia en mando y operaciones especiales. Su trayectoria incluye una experiencia en la Misión híbrida de las Naciones Unidas y de la Unión Africana (UA) en Darfur, lo que da cuenta de su implicación en operaciones multinacionales.
Antes de ser jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, el general Oumar Diarra fue ascendiendo progresivamente en la jerarquía militar. Fue primero comandante de compañía, luego oficial de Estado Mayor y coordinador de centros de instrucción de reclutas. Posteriormente, ejerció como comandante de región militar, comandante de zona de defensa y jefe de sector operativo.
También ocupó funciones estratégicas a nivel nacional, en particular como jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, adjunto al jefe del Estado Mayor y asesor en el gabinete militar del presidente, consolidando así su peso institucional y su conocimiento del aparato de defensa.
Ascendido a general de división en enero de 2022, pertenece a una generación de oficiales enfrentados a la evolución de las amenazas de seguridad en el Sahel. En los últimos días, el general Diarra se ha destacado también en el ámbito mediático.
Dado por muerto por algunos rumores difundidos en redes sociales, apareció en la televisión nacional para presentar un balance de los ataques y de la respuesta militar. En esa ocasión aseguró que la situación permanecía «bajo control», al tiempo que reafirmó la determinación de las fuerzas armadas de contener las ofensivas de los grupos yihadistas, en particular el JNIM.
Reconocido igualmente por sus trabajos sobre la inseguridad en el Sahel y la cooperación regional, el general Diarra encarna un perfil tanto operativo como estratégico. Su nombramiento se produce mientras el presidente de la Transición, Assimi Goïta, ha decidido acumular las funciones de jefe de Estado y ministro de Defensa, reforzando así la centralización del mando. En este esquema, el general Diarra aparece como un relevo clave en la aplicación de las orientaciones de seguridad, llamado a coordinar la acción militar sobre el terreno y a contribuir a recuperar la iniciativa frente a los grupos armados.


