Las fuerzas nigerianas rescataron a 360 personas secuestradas por combatientes de la facción JAS de Boko Haram en un enclave de los montes Mandara, en el estado de Borno, tras una operación preparada durante varias semanas con apoyo de un amplio trabajo de inteligencia.
El Ejército informó que la operación fue llevada a cabo por unidades de fuerzas especiales en el marco de la Operación Hadin Kai, tras combinar inteligencia humana, señales electrónicas, drones y misiones de reconocimiento para localizar con precisión a los cautivos y reducir los riesgos.
Los rehenes —hombres, mujeres y niños secuestrados en distintas localidades, especialmente en la zona de Ngoshe— fueron evacuados a áreas seguras donde reciben asistencia médica y humanitaria. No obstante, dos bebés fallecieron debido al agotamiento provocado por las duras condiciones de cautiverio.
El alto mando militar afirmó que la ofensiva tomó por sorpresa a los insurgentes, varios de los cuales huyeron hacia zonas montañosas, mientras otros se rindieron.
Las fuerzas armadas aseguraron que continúan las operaciones de rastreo para neutralizar a los combatientes restantes y prevenir nuevos secuestros en el noreste del país, región afectada desde hace años por la insurgencia de Boko Haram.


