Se registraron disparos la mañana de este jueves en las inmediaciones del aeropuerto internacional Diori Hamani de Niamey, antes de que la situación volviera gradualmente a la normalidad hacia el mediodía bajo una fuerte presencia militar. El incidente reaviva el recuerdo del ataque perpetrado en enero contra la Base Aérea 101, situada en la misma zona estratégica de la capital nigerina.
El retorno a la calma observado a finales de la mañana se produjo en un contexto de elevada tensión en torno al aeropuerto internacional, objetivo de un importante ataque a finales de enero que marcó un punto de inflexión en los dispositivos de seguridad de Niamey.
Según varios residentes contactados por la AFP, los disparos se escucharon desde primeras horas del día cerca del recinto aeroportuario. “Oí los primeros tiros alrededor de las 06:00. Los disparos provenían de la gran puerta de entrada del aeropuerto”, indicó uno de ellos, quien habló de un posible “ataque terrorista”. Otros habitantes confirmaron detonaciones prolongadas cerca de un puesto de control antes de que la situación se calmara progresivamente.
Las fuerzas de seguridad desplegaron un importante dispositivo en la zona, con militares apostados en los principales accesos y operaciones de rastreo en barrios cercanos. Varios residentes describieron una situación controlada a media mañana, aunque seguían observándose movimientos de efectivos alrededor del área sensible.
Un conductor de mototaxi afirmó que las unidades militares continuaban las operaciones en los barrios periféricos. “Ya no se escuchan disparos dentro del aeropuerto, la situación está bajo control”, declaró, señalando además que algunos habitantes colaboraban con las fuerzas de seguridad en zonas próximas.
El incidente trae nuevamente a la memoria el ataque ocurrido entre el 28 y el 29 de enero de 2026 contra la Base Aérea 101 de Niamey, situada junto al aeropuerto, acción reivindicada por el Estado Islámico en el Sahel. El asalto, que se prolongó durante unos treinta minutos, fue repelido por las fuerzas nigerinas con el apoyo de los dispositivos de seguridad desplegados en la capital.
Según el Ministerio de Defensa de Níger, los atacantes, descritos como “mercenarios teledirigidos” que se desplazaban en motocicletas, intentaron penetrar en el perímetro militar antes de ser neutralizados. Los enfrentamientos dejaron varios heridos entre las fuerzas armadas y causaron daños materiales, incluido el incendio de un depósito de municiones.
Durante su retirada, los asaltantes también atacaron aeronaves civiles estacionadas en la plataforma del aeropuerto. Aviones de las compañías Asky y Air Côte d’Ivoire resultaron alcanzados, entre ellos un Airbus A319 que presentó impactos en el fuselaje y en el ala derecha, aunque no se registraron víctimas entre pasajeros ni tripulaciones.
El balance oficial de aquel ataque señaló la neutralización o detención de varias decenas de combatientes, así como la incautación de material militar y motocicletas, según las autoridades nigerinas, que aseguraron haber recuperado rápidamente el control de la situación.
Tras esos acontecimientos, las autoridades reforzaron significativamente la seguridad en torno al aeropuerto mediante la ampliación de los perímetros de protección, la instalación de centenares de cámaras de vigilancia y operaciones de desalojo en barrios cercanos, justificadas por la necesidad de reducir el riesgo terrorista.
En un contexto marcado por la persistencia de la violencia yihadista en el Sahel, Níger, gobernado por militares desde 2023, sigue enfrentándose a grupos afiliados al Estado Islámico y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), activos también en países vecinos como Mali y Burkina Faso.
SG/RT/APA


