El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó este miércoles la primera resolución de su historia que reconoce formalmente la relación entre los derechos humanos y las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), patologías que afectan a más de 1.000 millones de personas en el mundo, principalmente en comunidades pobres y marginadas.
La iniciativa, impulsada por Malawi junto con un grupo de países africanos integrado por Burkina Faso, Kenia, Tanzania, Gambia y Marruecos, considera estas enfermedades no solo como un problema de salud pública, sino también como una cuestión de dignidad, equidad y justicia social.
La resolución destaca el círculo vicioso existente entre la pobreza y las ETD. La falta de acceso a agua potable, las deficientes condiciones de saneamiento, la vivienda precaria, la discriminación y las limitaciones en el acceso a la atención sanitaria favorecen la propagación de estas enfermedades, que a su vez provocan discapacidades, deformaciones, estigmatización, exclusión escolar y laboral, pérdida de ingresos y muertes evitables.
El texto encomienda al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) la realización de una consulta formal destinada a elaborar recomendaciones para incorporar de manera más efectiva el enfoque de derechos humanos en las políticas nacionales e internacionales de lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas.
La ministra de Salud de Malawi, Madalitso Chidumu Baloyi, calificó la adopción de la resolución como «una victoria histórica» para los millones de personas afectadas, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró el acuerdo por considerar que fortalecerá una respuesta basada en la equidad y en las necesidades de las poblaciones más vulnerables, especialmente mujeres y niñas.
Hasta la fecha, 63 países han logrado eliminar al menos una enfermedad tropical desatendida. Entre ellos figura Malawi, que erradicó el tracoma en 2022, tras haber eliminado previamente la filariasis linfática y la lepra, y continúa trabajando para erradicar otras ETD antes de 2030.
Los promotores de la resolución consideran que su verdadero impacto dependerá de las recomendaciones que presente el ACNUDH, las cuales servirán de referencia para orientar las políticas de los gobiernos, las agencias de la ONU y los socios internacionales.


