El Comité Africano de los Diez (C10) adoptó el «Documento de Trípoli 2026» al término de su 14.ª reunión ministerial, reafirmando la reivindicación del continente de obtener dos puestos permanentes y dos puestos no permanentes adicionales en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La nueva declaración del C10, plasmada en el «Documento de Trípoli 2026», consolida la posición común africana a favor de dos puestos en el Consejo de Seguridad, sin despejar las incertidumbres sobre los mecanismos diplomáticos que podrían transformar esta reivindicación en una reforma institucional.
Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de Unidad Nacional libio, los ministros y representantes de los Estados miembros reiteraron su adhesión al Consenso de Ezulwini y a la Declaración de Sirte, que constituyen los fundamentos de la posición común africana sobre la reforma del Consejo de Seguridad.
Los participantes denunciaron especialmente la histórica infrarrepresentación del continente en el órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, cuyas decisiones afectan directamente a varias regiones africanas enfrentadas a conflictos y crisis de seguridad.
Entre las principales reivindicaciones figura la atribución a África de dos puestos permanentes con las mismas prerrogativas que los actuales miembros permanentes, así como de dos puestos no permanentes adicionales.
La cuestión del derecho de veto sigue siendo uno de los aspectos más delicados de estas negociaciones. La posición africana defiende el principio de igualdad de derechos entre los futuros miembros permanentes y los actuales, incluido el derecho de veto, al tiempo que contempla que el propio continente determine las modalidades de su ejercicio en el marco de su posición común.
Al término de los trabajos, el ministro libio de Asuntos Exteriores en funciones, Taher Al-Baour, y su homólogo de Sierra Leona, Alhaji Timothy Musa Kabba, coordinador del C10, insistieron en la necesidad de preservar la unidad africana e intensificar las consultas entre los Estados miembros.
Los participantes también pidieron reforzar los mecanismos de seguimiento de las negociaciones y ampliar las gestiones diplomáticas ante las potencias influyentes, con el objetivo de movilizar un apoyo internacional más amplio a la reforma.
Creado en 2005 por la Unión Africana, el C10 reúne a diez Estados encargados de defender esta posición común en las negociaciones internacionales.
Su actuación se inscribe en un proceso de reforma cuyos avances siguen dependiendo de las divergencias entre los miembros de la ONU, especialmente en lo relativo al número de nuevos puestos, las categorías de miembros y las prerrogativas que se les concederían.
La ampliación del Consejo requiere, además, una modificación de la Carta de las Naciones Unidas, sometida a condiciones de ratificación particularmente exigentes.
La adopción del Documento de Trípoli constituye, por tanto, un nuevo paso en la coordinación diplomática, pero no representa por sí misma un avance institucional.
Pese a la continuidad de sus reivindicaciones, África sigue enfrentándose al desafío de transformar su peso demográfico, político y estratégico en una influencia efectiva dentro de las instituciones multilaterales.
La capacidad de los Estados africanos para mantener una posición coherente, superar sus divergencias nacionales y construir alianzas más allá del continente será determinante para lograr avances en este expediente.
SG/RT/APA

