La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) pidió este miércoles reforzar la protección de los civiles y los trabajadores humanitarios en Africa del oeste y central, ante el recrudecimiento de la violencia y la evolución de las formas de guerra.
Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que se celebra el 19 de agosto, OCHA alerta sobre los crecientes riesgos a los que están expuestas las poblaciones en varias zonas de conflicto. Millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares y afrontan dificultades para acceder a alimentos, atención sanitaria, educación y servicios esenciales.
Los trabajadores humanitarios también son cada vez más objeto de ataques. Desde principios de 2026, cinco de ellos han muerto, nueve han resultado heridos y 14 han sido secuestrados en Africa del oeste y central. La mayoría de las víctimas son empleados nacionales, a menudo en primera línea de la asistencia a las poblaciones afectadas.
«Las mujeres y los hombres que llevan la ayuda no son objetivos», declaró Charles Bernimolin, jefe de la Oficina Regional de OCHA para Africa del oeste y central, quien instó a las partes en conflicto a garantizar su seguridad.
La organización también expresa su preocupación por el creciente uso de drones armados y otras tecnologías emergentes, que contribuyen a extender las zonas de peligro más allá de las líneas de frente tradicionales y complican aún más las operaciones humanitarias.
La violencia registra, además, un fuerte aumento. Según OCHA, 15.352 personas murieron entre enero y finales de julio de 2026, frente a las 16.419 muertes registradas durante todo 2025.
Los ataques contra infraestructuras civiles, especialmente escuelas y centros sanitarios, agravan las consecuencias de los conflictos y reducen el acceso de la población a servicios vitales.
«La preocupación por sí sola no salva vidas», insistió Bernimolin, quien pidió respetar el derecho internacional humanitario, garantizar un acceso humanitario seguro y sin trabas y exigir responsabilidades a los autores de ataques contra trabajadores humanitarios.
Paralelamente, la reducción de la financiación humanitaria se produce en un momento en que las necesidades aumentan, obligando a las organizaciones de ayuda a tomar decisiones difíciles y limitando su capacidad para llegar a las poblaciones más vulnerables.
OCHA insta a los gobiernos, las partes en conflicto, los donantes y la comunidad internacional a reforzar la protección de los civiles y los trabajadores humanitarios, apoyar a los actores locales y hacer respetar las normas destinadas a proteger a la población en tiempos de guerra.
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria rinde homenaje cada 19 de agosto a los trabajadores humanitarios que arriesgan sus vidas para socorrer a las víctimas de las crisis. La jornada conmemora, en particular, el atentado de 2003 contra la sede de la ONU en Bagdad, que causó 22 muertos, entre ellos el representante especial del secretario general de Naciones Unidas en Irak, Sergio Vieira de Mello.
SG/RT/APA

