La reciente escasez de combustible en Mali se enmarca, según el ministro de Asuntos Exteriores Abdoulaye Diop, en una serie de crisis que el país enfrenta desde hace más de una década.
En una entrevista con Al Jazeera, explicó que los ataques de grupos armados contra los convoyes de suministro han agravado la situación, al tiempo que estos grupos incrementan su presión sobre los civiles y las rutas logísticas. Pese al desorden inicial, el gobierno reorganizó el dispositivo de seguridad y estableció escoltas militares, lo que permitió restablecer gradualmente el abastecimiento.
El ministro precisó que se ha puesto en marcha una comisión de gestión de crisis dirigida por el Primer Ministro, que se reúne semanalmente para garantizar la continuidad de los suministros. No obstante, reconoció que la crisis provocó perturbaciones importantes, como el cierre de las escuelas entre el 27 de octubre y el 10 de noviembre. También desmintió rumores sobre un supuesto “asedio” a Bamako, señalando que los ataques se concentraron exclusivamente en los convoyes y no en la capital.
Diop subrayó igualmente la importancia de la cooperación con Níger y Burkina Faso, basada en vínculos de solidaridad y en la puesta en común de capacidades en materia de seguridad, defensa y desarrollo económico.
Destacó la creación de la Confederación de los Estados del Sahel (AES) como un instrumento clave para coordinar la lucha contra los grupos armados y reforzar la integración económica, incluida la creación de un banco de inversión del Sahel. Esta colaboración regional, sostuvo, se desarrolla siempre respetando la soberanía de Mali.
En relación con la salida de Mali de la CEDEAO, el ministro afirmó que fue una decisión orientada a preservar la independencia del país y distanciarse de prácticas consideradas neocoloniales.
Diop insistió en que la soberanía nacional es una prioridad absoluta y que casi una cuarta parte del presupuesto estatal se destina actualmente al sector de la seguridad. Finalmente, llamó a una comunicación responsable para evitar la difusión de rumores, recordando que el Estado sigue siendo la única fuente legítima de información oficial para la población.


