El primer ministro guineano Amadou Oury Bah presentó el miércoles 25 de marzo de 2026 ante el Consejo Nacional de Transición la Declaración de política general del gobierno, situando el programa de desarrollo «Simandou 2040» en el centro de una ambición de transformación económica sin precedentes, con un volumen de inversiones de 330.000 millones de dólares en quince años.
Reconfirmado en su cargo por decreto presidencial del 26 de enero de 2026 tras la elección presidencial del 28 de diciembre de 2025 ganada por Mamadi Doumbouya, quien dirige el país desde el golpe de Estado del 5 de septiembre de 2021, Amadou Oury Bah expuso las grandes líneas de la acción gubernamental conforme al artículo 82 de la Constitución del 21 de septiembre de 2025. El jefe del gobierno estructuró su intervención en torno a una triple responsabilidad —política, jurídica y moral— al servicio del pueblo guineano.
En el plano institucional, el primer ministro presentó un balance de la transición iniciada en 2021. Señaló que el referéndum constitucional del 21 de septiembre de 2025, seguido de la elección presidencial del 28 de diciembre de 2025, permitió el retorno a un orden institucional regular, reconocido por misiones de observación regionales e internacionales. En la misma dinámica, la CEDEAO levantó en enero de 2026 las últimas medidas restrictivas y reintegró plenamente a Guinea en sus instancias, mientras que la Unión Africana había retirado previamente sus sanciones.
En el plano económico, el gobierno informó de un aumento del 139% de los ingresos públicos entre 2020 y 2025, pasando de 18.859 a 45.000 millones de francos guineanos. La actualización del PIB permitió reevaluar la riqueza nacional a más de 36.000 millones de dólares, es decir, un incremento del 51,2%. La calificación soberana del país fue además confirmada en «B+» con una perspectiva revisada de «estable» a «positiva».
Elemento central de la declaración, el programa «Simandou 2040», cuya ley-marco fue adoptada el 5 de marzo de 2026, proyecta un crecimiento medio anual del 10,3% y un PIB que alcanzaría los 152.000 millones de dólares en 2040, frente a unos 35.000 millones actuales, además de la creación de más de cinco millones de empleos. Su arquitectura incluye 122 megaproyectos y 39 reformas estructurales, con una inversión total de 330.000 millones de dólares, financiada en un 38% por recursos privados, 32% por el presupuesto nacional, 19% por fondos soberanos y 11% por socios técnicos y financieros.
La primera fase de implementación, correspondiente al período 2026-2030, movilizará 75.000 millones de dólares, de los cuales 20.000 millones ya están comprometidos en el proyecto integrado Simandou y sus infraestructuras asociadas.
Los principales pilares sectoriales del programa abarcan infraestructuras, transporte y tecnología, con 52 megaproyectos y 100.000 millones de dólares de inversión, incluyendo 2.900 km de autopistas y 2.500 km de vías férreas; agricultura e industria alimentaria, con 32 megaproyectos y 65.000 millones; educación y cultura, con 13 megaproyectos y 40.000 millones; salud y bienestar, con 7 megaproyectos y 30.000 millones; y finanzas, con 16 megaproyectos y 1.500 millones de dólares.
En el plano demográfico, el jefe de gobierno citó los resultados del cuarto censo general, que sitúan la población en 17.521.167 habitantes, con un crecimiento anual del 3,1%, de los cuales el 61,3% vive en zonas rurales. Frente a esta realidad, el gobierno anunció una nueva etapa de territorialización de las políticas públicas para reducir las desigualdades regionales y descongestionar las grandes ciudades.
Amadou Oury Bah abordó también cuestiones de gobernanza, derechos humanos, libertad de prensa y lucha contra la corrupción, destacando el papel de la CRIEF como instrumento de control y sanción de delitos económicos y financieros. Asimismo, anunció la próxima celebración de elecciones legislativas y municipales, consideradas una etapa clave en la consolidación de la Quinta República.
Solicitando el respaldo del CNT para la aplicación de esta política, el primer ministro concluyó con un llamado a la movilización colectiva: «Estoy convencido de que las naciones que triunfan no son las que poseen recursos, sino aquellas que saben transformar esos recursos en instituciones sólidas, capital humano y prosperidad compartida».

