El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) acordaron reforzar su cooperación para acelerar el retorno voluntario de más de 100.000 refugiados congoleños que viven en Burundi.
La cuestión fue abordada durante una reunión celebrada en Kinshasa entre la primera ministra congoleña, Judith Suminwa Tuluka, y la representante de ACNUR en la RDC, Brigitte Mukanga.
Esta iniciativa se produce en un contexto de relativa mejora de la situación de seguridad en algunas zonas del este del país, especialmente en los alrededores de Bukavu, lo que ha permitido iniciar las primeras operaciones de retorno voluntario de refugiados.
Durante años, Burundi ha acogido a decenas de miles de congoleños que huyeron de los conflictos armados y de la violencia recurrente en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Sin embargo, más de 100.000 refugiados congoleños permanecen todavía en territorio burundés, a menudo en condiciones precarias. Por ello, ACNUR ha solicitado un mayor apoyo logístico y financiero para garantizar un retorno seguro y digno.
La primera ministra Judith Suminwa reafirmó el compromiso del Gobierno de acompañar a los ciudadanos que regresen al país, aunque reconoció que el desafío de su reintegración sigue siendo considerable debido a la fragilidad de las infraestructuras sanitarias, educativas y de acceso al agua potable.
A pesar de algunos avances en materia de seguridad, la situación en el este de la RDC continúa siendo preocupante por los enfrentamientos vinculados al movimiento M23, que siguen provocando desplazamientos de población y dificultando los esfuerzos de estabilización de la región.


