La Asociación de Derechos Humanos (HRA), con sede en Ciudad del Cabo, instó al Gobierno sudafricano a adoptar medidas urgentes para frenar las crecientes agresiones xenófobas contra ciudadanos africanos y asiáticos registradas desde abril.
El presidente de la organización, Saad Kassis-Mohamed, recordó que la Policía sudafricana tiene la obligación constitucional de proteger a todas las personas presentes en el país, independientemente de su nacionalidad. «Lo que sufren los migrantes africanos en Sudáfrica no es una protesta, sino una violencia organizada contra personas cuyo único “delito” es ser extranjeras», afirmó.
Según la HRA, varios incidentes están vinculados al movimiento “March and March”, que ha promovido manifestaciones antiinmigración en Pretoria, Johannesburgo y Durban. Grupos asociados a este movimiento habrían atacado a migrantes y a negocios propiedad de extranjeros. Un comerciante camerunés residente en Durban desde hace casi veinte años resultó gravemente herido.
Mozambique informó de la muerte de al menos siete de sus ciudadanos durante los ataques ocurridos a finales de mayo en Mossel Bay, mientras que unas 800 personas se vieron afectadas por la violencia. Kenia y otros países también emitieron alertas de seguridad para sus nacionales residentes en Sudáfrica.
La HRA señaló que estos hechos recuerdan anteriores episodios de violencia xenófoba registrados en 2008 y 2015, así como las campañas impulsadas en años recientes por grupos de vigilancia ciudadana como Operation Dudula.
La organización pidió a las autoridades procesar a los responsables, garantizar la protección de todos los residentes, reforzar la cooperación con los países afectados y combatir la desinformación en línea, considerada uno de los factores que alimentan estas tensiones.


