El presidente de Benín, Romuald Wadagni, fue recibido este martes 9 de junio de 2026 en Bamako por el presidente de la Transición de Malí, el general de ejército Assimi Goïta, en el marco de una visita de amistad y trabajo destinada a reforzar el diálogo entre ambos países.
A su llegada al Aeropuerto Internacional Presidente Modibo Keïta de Sénou, el jefe de Estado beninés fue recibido por su homólogo maliense con los honores correspondientes a su rango.
La ceremonia estuvo marcada por la interpretación de los himnos nacionales, los saludos a las autoridades presentes y a representantes de la comunidad beninesa residente en Malí.
Tras un primer encuentro en el pabellón presidencial, ambos dirigentes se trasladaron al Palacio de Koulouba para continuar sus conversaciones.
La etapa maliense forma parte de una gira regional emprendida por Romuald Wadagni desde su investidura, el 24 de mayo de 2026 en Cotonú.
Después de visitar Nigeria, Níger, Burkina Faso, Togo y Costa de Marfil, el presidente beninés inició el 9 de junio una nueva serie de visitas a Senegal, Malí y Guinea-Bisáu.
Según la Presidencia de Benín, estos desplazamientos buscan reforzar la cooperación económica y comercial, consolidar la solidaridad entre los pueblos de África del Oeste y promover los intercambios sobre cuestiones de seguridad regional.
La visita a Bamako se produce en un contexto de recomposición diplomática en África del Oeste. Malí, Burkina Faso y Níger abandonaron la CEDEAO y se agruparon en la Alianza de los Estados del Sahel (AES), convertida actualmente en una confederación.
Por su parte, Benín, miembro de la CEDEAO y de la UEMOA, busca mantener el diálogo con los países sahelianos, especialmente tras las tensiones derivadas de las crisis políticas y de seguridad que han marcado la región.
La cooperación entre Malí y Benín sigue siendo menos intensa que la que Bamako mantiene con algunos países vecinos con acceso marítimo, como Senegal, Costa de Marfil o Togo.
No obstante, podría adquirir mayor relevancia en torno a tres ejes concretos: la seguridad regional, los intercambios económicos y los corredores de transporte.
En el ámbito económico, el Puerto de Cotonú constituye una ventaja potencial. Representa uno de los principales accesos marítimos hacia el interior de África del Oeste y puede ofrecer a Malí una alternativa o un complemento a las rutas de tránsito existentes, aunque los corredores Dakar-Bamako, Abiyán-Bamako, San Pedro-Bamako y Lomé-Bamako siguen siendo los más utilizados.
La diversificación de las vías de abastecimiento continúa siendo un desafío importante para Malí, país sin litoral que se enfrenta regularmente a retrasos logísticos, elevados costos de transporte y tensiones en determinados ejes viales.
En el plano de la seguridad, ambos países no enfrentan exactamente las mismas realidades, pero comparten una amenaza regional común.
Malí sigue siendo uno de los principales escenarios de la crisis saheliana, mientras que el norte de Benín sufre desde hace varios años la presión de grupos armados que operan cerca de las fronteras con Burkina Faso y Níger.
Esta situación puede favorecer la cooperación en materia de inteligencia, lucha contra los tráficos ilícitos, vigilancia fronteriza y seguridad regional.
Malí estuvo representado en la investidura de Romuald Wadagni por su ministro de Asuntos Exteriores, Abdoulaye Diop. En aquella ocasión, Bamako reafirmó su disposición a construir una relación basada en el respeto de la soberanía de los Estados y de los intereses de sus pueblos.
La visita de este martes constituye una primera traducción política de esa voluntad de acercamiento y de reactivación del diálogo entre Bamako y Cotonú.


