La República del Paraguay ha dado un paso diplomático de gran relevancia al anunciar la próxima apertura de un consulado general en las provincias del Sur de Marruecos, consolidando así su reconocimiento claro y oficial de la soberanía del Reino sobre el Sáhara.
Durante una reunión celebrada en Rabat entre el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y su homólogo paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, Asunción reafirmó su pleno apoyo a la integridad territorial de Marruecos y a la iniciativa de autonomía presentada por Rabat en 2007, considerada por Paraguay como “la única base seria, creíble y realista” para la resolución del diferendo regional.
El ministro Ramírez Lezcano precisó que esta decisión se inscribe en la continuidad del retiro, en 2014, del reconocimiento de la pretendida “RASD” por parte de Paraguay, lo que confirma la coherencia de la posición paraguaya a favor del Reino. Esta medida se suma a la creciente serie de apoyos latinoamericanos a la marroquinidad del Sáhara, ilustrando un progresivo giro diplomático en la región.
Ambos ministros destacaron la calidad del diálogo político bilateral, consolidado por la celebración en Rabat, en junio de 2025, de la segunda reunión de consultas políticas entre ambos países. Este encuentro permitió definir las grandes orientaciones de su asociación, centrada en la cooperación económica, el fortalecimiento institucional y la coordinación diplomática en temas internacionales de interés común.
Nasser Bourita elogió la visión del presidente paraguayo Santiago Peña, basada en la transparencia, la estabilidad y la cooperación interregional, mientras que Ramírez Lezcano rindió homenaje al papel constructivo de Marruecos en el acercamiento entre África y América Latina.
Las dos partes acordaron mantener un marco permanente de concertación que abarque los principales ámbitos de cooperación bilateral y multilateral, especialmente la promoción del multilateralismo, el desarrollo sostenible y la cooperación Sur-Sur.
Esta nueva dinámica diplomática, simbolizada por la apertura del consulado paraguayo, refleja la consolidación de una asociación política basada en la confianza, el respeto mutuo y una visión compartida de desarrollo integrado entre las dos orillas del Atlántico.


