Marruecos lanzó en 2022 una amplia reforma de su sistema de salud, articulada en torno a cuatro ejes: la reorganización de la oferta de atención, la valorización del capital humano, la digitalización de los servicios y el establecimiento de una gobernanza unificada. Una reforma que se concreta mediante el refuerzo de las infraestructuras.
El ministro marroquí de Salud y Protección Social, Amine Tehraoui, inauguró este jueves el nuevo hospital regional de Tarfaya y un centro de salud urbano en Laayun, en el marco de las celebraciones del 50º aniversario de la Marcha Verde y de la reforma nacional del sistema de salud.
Según un comunicado del ministerio, estas infraestructuras tienen como objetivo reforzar los servicios médicos en las provincias del Sur y garantizar un acceso equitativo a la atención sanitaria. El nuevo hospital regional de Tarfaya, construido sobre ocho hectáreas por un coste de 60 millones de dírhams (unos 5,4 millones de euros), cuenta con una capacidad de 70 camas y emplea 102 profesionales sanitarios, entre ellos 13 médicos y 60 enfermeros. Atenderá a una población estimada en más de 16.000 habitantes.
Por su parte, el centro de salud urbano de Taawoun, en Laayun, ofrecerá servicios médicos a unas 20.000 personas. Incluye unidades de urgencias, maternidad, consultas generales y seguimiento de enfermedades crónicas. Dotado de un sistema informatizado de historias clínicas, aspira a mejorar la calidad y la continuidad de la atención, precisó el ministerio.
El ministro Tehraoui visitó también el centro de salud rural de Tah, en la provincia de Tarfaya, recientemente modernizado por un coste de 2,6 millones de dírhams (unos 235.000 euros). Este centro atiende a cerca de 900 personas y ahora cuenta con nuevos equipos, cuatro enfermeros adicionales y un sistema digital de seguimiento médico. Estas iniciativas se enmarcan en la estrategia nacional para la cobertura sanitaria universal y la generalización de la protección social.
Estas inauguraciones tienen lugar en un contexto de creciente tensión en torno al sistema de salud marroquí. Desde hace varios meses se han registrado manifestaciones en distintas ciudades del país tras varias muertes maternas ocurridas en el hospital regional Hassan II de Agadir, que cubre una gran parte del Sur. Los manifestantes denuncian la falta de personal, de equipos y el deterioro de las infraestructuras hospitalarias.
Las autoridades aseguran que las nuevas inversiones públicas y las asignaciones presupuestarias en curso buscan corregir estos desequilibrios territoriales y restaurar la confianza de los ciudadanos en la sanidad pública. Queda por ver si estos nuevos establecimientos lograrán, a medio plazo, responder a las expectativas de una población durante mucho tiempo marginada en el plano sanitario


