El crecimiento económico de África subsahariana se moderará ligeramente hasta el 4 % en 2026, frente al 4,1 % registrado en 2025, debido al impacto del conflicto en Oriente Medio, el aumento de los precios de la energía y la desaceleración de la demanda mundial, según el último informe de perspectivas económicas del Banco Mundial.
La institución señala que la mayoría de los países de la región son importadores netos de energía, por lo que el encarecimiento de los combustibles, fertilizantes y transporte seguirá alimentando las presiones inflacionarias y afectando el consumo y la producción.
Pese a ello, el Banco Mundial destaca algunos factores positivos, como la prórroga hasta finales de 2026 de la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA) por parte de Estados Unidos, así como la eliminación por China de los aranceles sobre las importaciones procedentes de África.
Asimismo, las reformas económicas emprendidas en países como Sudáfrica, Etiopía y Nigeria, junto con el fortalecimiento del comercio intraafricano en el marco de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLECAf), deberían favorecer las exportaciones y la inversión privada.
Sin embargo, el crecimiento del PIB per cápita se limitará al 1,6 % en 2026, un ritmo considerado insuficiente para reducir significativamente la pobreza extrema. El informe también advierte que la creación de empleo seguirá siendo inferior al crecimiento de la población activa y que la inseguridad alimentaria continuará siendo una preocupación importante.
Para el período 2027-2028, el Banco Mundial prevé una recuperación gradual, con una tasa media de crecimiento del 4,4 %, condicionada a una mejora del contexto geopolítico y de la seguridad en las zonas afectadas por conflictos.
SG/RT/APA


