El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa clausuró el domingo la histórica Cumbre del G20 en Johannesburgo llamando a la comunidad internacional a materializar los compromisos asumidos en favor de un crecimiento inclusivo y del desarrollo sostenible, antes de entregar el relevo de la presidencia a Estados Unidos, cuyo presidente no realizó el desplazamiento a Sudáfrica.
Ramaphosa destacó que la presidencia sudafricana marcó “la primera vez que el G20 ha sido acogido y celebrado en suelo africano”, subrayando que Sudáfrica y todo el continente se sentían “verdaderamente honrados”. Añadió que su país se esforzó por situar “los intereses de crecimiento y desarrollo de África en el centro de la agenda del G20”.
El mandatario afirmó que “la mayor oportunidad de prosperidad en el siglo XXI se encuentra en África”, y que aprovecharla requerirá “una asociación sólida entre África y el G20, y efectivamente entre África y el resto del mundo”.
Recordó que la Cumbre tuvo lugar “en un momento crucial”, en el que aumentan las presiones globales para avanzar en los imperativos actuales: “poner fin a la pobreza en todas sus formas y manifestaciones, reducir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, y adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático”.
Ramaphosa insistió en que el G20 reconoció este año la creciente carga de la deuda que enfrentan numerosos países en desarrollo como “un obstáculo mayor” para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. El grupo se comprometió a ampliar su apoyo a los países de ingresos bajos y medios afectados por vulnerabilidades de deuda.
“Debemos crear juntos un círculo virtuoso de reducción de la deuda, mayor inversión pública y un crecimiento económico más rápido e inclusivo. Cuando todos prosperamos, el mundo entero prospera”, dijo.
El presidente también destacó los avances logrados en la movilización de financiamiento para una transición energética justa. “El cambio climático afecta a todas las naciones, pero su impacto es desigual. Por ello, nos comprometimos a aumentar la calidad y la cantidad del financiamiento climático hacia las economías en desarrollo”, afirmó.
Recordó que Sudáfrica presentó los principios voluntarios de alto nivel para invertir en la reducción del riesgo de desastres y alentó a la comunidad internacional a reforzar la inversión en la prevención y respuesta ante catástrofes.
Ramaphosa explicó que la presidencia sudafricana coincidió con el fin del primer ciclo de presidencias del G20. “Basándonos en la agenda de desarrollo de las presidencias anteriores en Indonesia, India y Brasil, hemos priorizado los temas que más importan a las economías en desarrollo”, señaló.
Subrayó que la Declaración de los Líderes del G20 en Sudáfrica “es más que palabras: es un compromiso con acciones concretas que mejorarán la vida de las personas en todas las regiones del mundo”.
El presidente concluyó con un llamamiento enérgico a la acción: “Hemos puesto los cimientos de la solidaridad. Ahora debemos construir los muros de la justicia y el techo de la prosperidad”. Añadió: “Avancemos juntos, demostrando al mundo que tenemos la capacidad de enfrentar y superar los desafíos globales. A través de alianzas en toda la sociedad y recordando nuestra humanidad compartida, podemos crear un mundo más seguro, más justo y más próspero. Y juntos podemos asegurarnos de que nadie quede atrás”.
Ramaphosa cerró oficialmente la Cumbre y traspasó la presidencia del G20 a Estados Unidos, que acogerá a los líderes mundiales el próximo año.


