Marruecos es un país estratégico para Safran gracias a sus infraestructuras modernas, su marco macroeconómico estable y los talentos reconocidos con los que cuenta el Reino, afirmó el viernes en Casablanca el presidente del Consejo de Administración del grupo francés, Ross McInnes.
“Nuestro arraigo histórico en el Reino, desde hace más de 25 años, refleja nuestra voluntad de seguir invirtiendo en un país dotado de infraestructuras modernas, de un marco macroeconómico estable y de talentos reconocidos”, declaró Ross McInnes durante la ceremonia de presentación y lanzamiento del proyecto de construcción en Nouaceur de una planta de producción de trenes de aterrizaje del grupo Safran, presidida este viernes por el Rey Mohammed VI en el Palacio Real de Casablanca.
Subrayando que “Marruecos es un país estratégico para Safran”, McInnes añadió que la futura planta es mucho más que una inversión industrial: refleja la importancia que el Reino tiene para el grupo francés, que cuenta con una decena de centros en Marruecos, situados en el corazón del dispositivo mundial de producción de Safran y que contribuyen a su rendimiento industrial en actividades clave (mantenimiento de motores de avión, cableado aeronáutico, góndolas de avión, ensamblaje de motores y trenes de aterrizaje).
Esta plataforma industrial, una de las mayores fábricas del mundo en equipos y trenes de aterrizaje, será construida con los más altos estándares y dotada de una herramienta de producción moderna y eficiente, afirmó el presidente del Consejo de Administración de Safran, destacando que el nuevo sitio albergará procesos de alta tecnología y competencias clave, lo que permitirá al grupo acompañar el aumento del ritmo de producción de la familia Airbus A320 y preparar la próxima generación de aviones de corto y medio recorrido.
Con una inversión superior a 280 millones de euros, este proyecto, que generará 500 empleos a largo plazo y funcionará con energía 100 % descarbonizada, permitirá también atraer a nuevos proveedores dentro del ecosistema marroquí, añadió.
Tras recordar la inauguración, el pasado octubre, del complejo industrial de motores de avión de Safran, McInnes se declaró encantado de “continuar con Marruecos esta epopeya tecnológica y embarcar al Reino en una nueva aventura: la producción de sistemas particularmente críticos a bordo de los aviones, como los trenes de aterrizaje”.
Por su parte, el ministro marroquí de Industria y Comercio, Ryad Mezzour, subrayó que el nuevo sitio industrial dotará a Marruecos de uno de los segmentos industriales más avanzados: mecanizado de precisión, procesos especiales, ensamblaje de alta tecnicidad, ensayos, certificación y mantenimiento avanzado.
El ministro indicó que este proyecto industrial abre perspectivas para que brillen los jóvenes talentos marroquíes, señalando que 25.000 talentos reconocidos a escala mundial ya dinamizan las cadenas de producción de la aeronáutica nacional y que mañana otros 500 jóvenes talentos se sumarán a ellos.
Safran, presente en Marruecos desde hace más de 25 años, consolida así su arraigo en un país que se ha convertido en uno de los principales polos aeronáuticos del continente africano.
Líder mundial en motores para aviones de corto y medio recorrido y tercer actor aeronáutico mundial, el grupo francés apuesta por esta nueva plataforma para acompañar el crecimiento del tráfico aéreo y la fuerte demanda de aviones de pasillo único, segmento estratégico del mercado mundial.


