Al término de la 39ª cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, el presidente en ejercicio de la organización, Évariste Ndayishimiye, y el presidente de la Comisión, Mahmoud Ali Youssouf, llamaron a una movilización continental coordinada para estabilizar el este de la República Democrática del Congo (RDC) y afrontar la crisis de seguridad en el Sahel.
Ndayishimiye explicó que la crisis en el este congoleño se articula en torno a las tensiones entre la RDC y Ruanda, así como a la presencia de grupos armados locales. Saludó el alto el fuego alcanzado en Washington y subrayó la necesidad de aplicar mecanismos concretos como el repliegue de fuerzas, la eventual retirada de tropas extranjeras y programas de desarme, desmovilización y reintegración.
Por su parte, Mahmoud Ali Youssouf anunció la puesta en marcha de un mecanismo africano de mediación encabezado por el presidente togolés Faure Gnassingbé, con el apoyo de antiguos jefes de Estado como Olusegun Obasanjo, Sahle-Work Zewde y Catherine Samba-Panza. La UA busca así liderar el proceso para evitar que la resolución del conflicto dependa exclusivamente de actores externos.
En cuanto al Sahel central —Mali, Burkina Faso y Níger—, el presidente en ejercicio describió una situación “compleja” marcada por el terrorismo transfronterizo, llamando a una solidaridad reforzada entre los Estados y descartando cualquier diálogo con grupos armados calificados de terroristas.
La Unión Africana también examina la eventual reintegración de los países sahelianos en sus instancias y prevé el nombramiento de un enviado especial para el diálogo con la región.
Una plataforma que implicaría a 18 países deberá coordinar la respuesta frente a la proliferación de grupos terroristas y redes criminales en el Sahel.


