Más de 500 civiles han muerto en Sudán entre enero y mediados de marzo de 2026 como consecuencia de ataques con drones, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La mayoría de las víctimas se registraron en la región estratégica de Kordofán.
La ONU advierte de un uso creciente de drones en el conflicto, destacando su carácter accesible y altamente destructivo, especialmente en zonas urbanas. Solo en las dos primeras semanas de marzo, más de 277 civiles perdieron la vida.
Uno de los ataques más mortíferos ocurrió el 20 de marzo, coincidiendo con el Aïd al-Fitr, cuando fue bombardeado el hospital universitario de Al-Deain, en Darfur Oriental, causando al menos 60 muertos, incluidos niños y mujeres, y más de un centenar de heridos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque, recordando que el derecho internacional humanitario prohíbe atacar a civiles y protege las infraestructuras sanitarias.
Desde abril de 2023, se han registrado más de 200 ataques contra centros de salud, con más de 2.000 muertos, según la OMS. La destrucción de instalaciones médicas ha dejado a millones de personas sin acceso a servicios básicos.
El conflicto, que enfrenta al ejército sudanés y a las Fuerzas de Apoyo Rápido, ha provocado decenas de miles de muertes y el desplazamiento de más de 12 millones de personas. Ante esta situación, la ONU pide un alto el fuego inmediato y el fin del suministro de armas.


