En Malí, las autoridades han intensificado las operaciones contra el dragado ilegal en el río Níger, con nuevas incautaciones y destrucciones de equipos el 30 de marzo de 2026.
Durante esta fase, se confiscaron y destruyeron 38 dragas en zonas como Katibougou, tras intervenciones previas en Koulikoro y otras localidades del suroeste del país.
La campaña forma parte de una estrategia más amplia contra la explotación aurífera ilegal, prohibida por la legislación minera maliense en los cauces fluviales.
Las operaciones comenzaron meses atrás y ya habían permitido la destrucción de decenas de equipos, incluyendo una intervención en noviembre de 2025 en la que se eliminaron 23 dragas.
Posteriormente, las acciones se ampliaron a varias regiones, con incautaciones adicionales en Yanfolila y Koulikoro, confirmando la expansión del fenómeno.
En total, más de 290 dragas han sido destruidas o incautadas en menos de nueve meses, según estimaciones basadas en datos parciales disponibles.
Las autoridades justifican estas medidas por el impacto ambiental del dragado, que afecta la calidad del agua, los ecosistemas y los medios de vida ligados al río, considerado un eje vital para la economía y la población del país.


