La escalada del conflicto en Oriente Medio está provocando un aumento de los precios mundiales de la energía y los alimentos, además de perturbar el suministro de fertilizantes en África, según la Banco Africano de Desarrollo, la Comisión de la Unión Africana y varias agencias de la ONU.
Los enfrentamientos recientes entre Israel, Estados Unidos e Irán han sacudido los mercados petroleros, incrementando la vulnerabilidad de las economías africanas dependientes de importaciones, especialmente por el papel estratégico del Golfo en el tránsito energético mundial.
Según responsables africanos e internacionales reunidos en Tánger, los precios del petróleo han subido más de un 50 % desde finales de marzo, mientras que 29 monedas africanas se han depreciado, encareciendo las importaciones de combustible, alimentos y fertilizantes.
Las interrupciones en el suministro de insumos agrícolas como el amoníaco y la urea, en plena temporada de siembra, amenazan la producción agrícola y agravan la inseguridad alimentaria, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.
Ante esta situación, responsables africanos han alertado del impacto en la estabilidad económica del continente y han llamado a medidas urgentes para reforzar la seguridad energética, la soberanía alimentaria y la resiliencia económica.
Las instituciones recomiendan una respuesta coordinada en tres niveles: acciones inmediatas para asegurar el suministro, reformas a medio plazo para fortalecer los sistemas económicos y medidas estructurales a largo plazo para construir una África más autónoma y resiliente.


