Las Fuerzas Armadas de Mali (FAMa) han intensificado desde inicios de 2026 sus operaciones en el oeste, especialmente en el corredor estratégico entre Kayes y Nioro del Sahel, con el objetivo de contener la actividad de grupos armados.
Según el Estado Mayor, estas acciones han permitido neutralizar combatientes, destruir bases y liberar rehenes. Esta ofensiva se produce tras un aumento de ataques en 2025 atribuidos al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), que reivindicó al menos 18 acciones en la zona, incluyendo emboscadas, uso de artefactos explosivos improvisados y ataques contra posiciones militares.
En abril de 2026, el ejército llevó a cabo bombardeos de precisión contra refugios de grupos armados en Lakamané (región de Nioro del Sahel), seguidos de operaciones terrestres que resultaron en la destrucción de instalaciones y la incautación de vehículos y equipos logísticos. Ese mismo día, otra operación al norte de Kidal permitió neutralizar a un grupo armado identificado mediante reconocimiento aéreo.
Las acciones se enmarcan también en la operación “Dougoukoloko”, que ha infligido importantes pérdidas a los grupos armados en la región de Kayes, obligando a algunos de sus elementos a replegarse. En zonas como Sandaré, se destruyeron refugios y se incautaron armas, municiones y medios de comunicación.
Entre el 14 y el 21 de marzo, operaciones de rastreo en Yélimané y Ségala permitieron desmantelar varias bases, incluidas posiciones clave en Médina-Kayes. El ejército informó de la muerte de unos 40 combatientes, entre ellos un líder considerado importante, así como la liberación de 12 rehenes y la recuperación de bienes robados.
Según el Estado Mayor, esta intensificación refleja la voluntad de recuperar la iniciativa frente a un adversario que había demostrado en 2025 capacidad para coordinar ataques y afectar la seguridad en el oeste del país. Las autoridades militares aseguraron que las operaciones continuarán en todo el territorio nacional.


