Ante el fuerte aumento del precio del petróleo debido a las tensiones en Medio Oriente, el gobierno marfileño decidió reajustar en mayo de 2026 los precios de los combustibles tras dos meses de estabilidad.
Los nuevos precios registran incrementos en la gasolina, el diésel y el queroseno, aunque el Estado mantiene ciertas subvenciones —especialmente en el gas— para limitar el impacto en los consumidores.
El encarecimiento del crudo, que pasó de unos 70 a más de 120 dólares por barril en menos de dos meses, obligó a esta medida, pese a los esfuerzos presupuestarios que superaron los 100.000 millones de francos CFA.
Sin intervención estatal, los precios habrían sido mucho más elevados, superando los 1.200 FCFA por litro de gasolina y los 900 FCFA en el caso del diésel.
El Estado también eliminó los derechos de aduana sobre el diésel y mantiene subsidios al gas butano, cuyos precios permanecen estables gracias al apoyo público.
Esta situación refleja la fuerte dependencia de los precios nacionales respecto a los mercados internacionales, en un contexto donde futuras subidas no se descartan si persisten las tensiones globales.


