Durante el Consejo de Ministros del 6 de mayo de 2026, el gobierno de Senegal anunció el fortalecimiento de su doctrina energética para limitar el impacto del encarecimiento del petróleo provocado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Dakar apuesta especialmente por sus nuevos recursos de gas y petróleo para proteger la economía y el poder adquisitivo.
Ante la subida de los precios internacionales del crudo, el Ejecutivo presentó una serie de medidas orientadas a reforzar la resiliencia energética y económica del país. El primer ministro, Ousmane Sonko, señaló que el contexto geopolítico actual, marcado por una “inestabilidad estructural profunda” en Medio Oriente, ejerce presión sobre los mercados petroleros mundiales.
Aunque Senegal ha iniciado recientemente su producción nacional de hidrocarburos, sigue siendo importador neto, lo que expone sus finanzas públicas al aumento de la factura energética, al alza de los costos de producción y a posibles incrementos en los precios al consumidor.
Para hacer frente a esta situación, el gobierno prevé acelerar la valorización de los recursos gasíferos nacionales, controlar mejor el consumo energético y diversificar el mix energético. También anunció una política de sobriedad energética, la aceleración de la transición hacia energías renovables y la implementación de un “escudo energético” destinado a proteger sectores estratégicos y hogares vulnerables.
Las autoridades buscan además reforzar el monitoreo geopolítico de los mercados energéticos, diversificar las fuentes de abastecimiento y adaptar el régimen fiscal del sector para absorber mejor los choques externos. Estas medidas se anuncian en un contexto de alta volatilidad del Brent, que se sitúa en torno a los 100 dólares por barril, según análisis de mercado.
La estrategia se apoya en los primeros resultados de la explotación de hidrocarburos nacionales. El yacimiento petrolero de Sangomar ha producido más de 47 millones de barriles desde junio de 2024, mientras que el proyecto gasífero Grand Tortue Ahmeyim (GTA) ha permitido exportaciones de gas natural licuado, contribuyendo a reducir el déficit comercial. Con estas iniciativas, Dakar busca convertir sus recursos energéticos en un instrumento de soberanía económica frente a la inestabilidad global.


