Ante el colapso de la ayuda internacional en salud y la retirada de los grandes donantes occidentales, el presidente de Ghana, John Dramani Mahama, exhortó este lunes a la comunidad internacional a pasar definitivamente la página de la dependencia de la ayuda exterior para construir sistemas sanitarios soberanos y resilientes.
Al intervenir ante los delegados de los 194 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reunidos con motivo de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, el mandatario ghanés presentó un panorama preocupante del financiamiento mundial de la salud, evocando una caída del 40 % de la ayuda humanitaria internacional y fuertes recortes en la ayuda pública al desarrollo por parte de las principales economías occidentales.
Mahama recordó especialmente que Ghana perdió 78 millones de dólares en financiamiento sanitario tras el cierre de programas de ayuda estadounidenses, recursos destinados principalmente a la lucha contra la malaria, la salud maternoinfantil, la nutrición y el combate contra el VIH/SIDA. Añadió que, en Sudáfrica, la retirada abrupta de los fondos del programa PEPFAR provocó el cierre de clínicas y dejó a 1,4 millones de personas seropositivas sin garantía de tratamiento.
“No venimos a Ginebra a lamentar el pasado. Venimos a construir un futuro en el que la salud de un país no sea el subproducto de la caridad, sino el resultado de capacidades soberanas”, declaró el presidente ghanés.
Presentándose como uno de los arquitectos del “Accra Reset”, iniciativa lanzada durante la Conferencia Africana sobre Soberanía Sanitaria celebrada en agosto de 2025, Mahama afirmó que los recortes de la ayuda internacional constituyen “la señal definitiva de que el viejo sistema de dependencia de los donantes ha llegado a su fin”.
En el plano interno, el presidente destacó las reformas emprendidas en Ghana como prueba de que la soberanía sanitaria es posible: ampliación de la cobertura del seguro nacional de salud al 66 %, lanzamiento de un programa de atención primaria gratuita, inyección de 300 millones de dólares adicionales en el sistema sanitario mediante la eliminación del límite del fondo de seguro médico y creación del “Ghana Medical Trust Fund”, denominado “Mahama Cares”, destinado a la atención de enfermedades no transmisibles. Ghana también se fijó como objetivo dejar de depender del financiamiento de GAVI para vacunas antes de 2030.
Para reformar la arquitectura sanitaria mundial, Mahama presentó tres pilares operativos del “Accra Reset”: un panel independiente de alto nivel sobre la reforma, un observatorio encargado de coordinar las estrategias de la OMS, GAVI y el Fondo Mundial, y un mecanismo denominado HING (Health Investment National Gateway), destinado a transformar la voluntad política en inversiones concretas para la producción local y la bioinnovación.
El mandatario formuló además tres peticiones a la Asamblea: no limitar la ambición de las reformas institucionales, invertir en la ejecución más que en las declaraciones y medir el éxito “por el impacto en las clínicas y no en las conferencias”.
Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, elogió la presencia de Mahama y su papel impulsor en el lanzamiento del “Accra Reset”, afirmando que “los ecos de Accra resuenan ahora en Ginebra y en el mundo entero”.


