Los guineanos acuden este domingo a las urnas en el marco de unas elecciones legislativas y comunales presentadas por las autoridades como la última etapa del proceso de retorno al orden constitucional.
Cerca de siete millones de electores están llamados a votar para elegir a los futuros diputados de la Asamblea Nacional y a los consejeros comunales encargados de la gestión de las colectividades locales.
En total, serán elegidos 147 diputados para integrar el futuro Parlamento. Por primera vez, varios representantes de la diáspora guineana formarán parte de la Asamblea Nacional, conforme a las nuevas disposiciones electorales. Paralelamente, los ciudadanos elegirán a los consejeros comunales responsables de la administración local y del fortalecimiento de la gobernanza de proximidad.
La campaña electoral, concluida el viernes a medianoche, se desarrolló en un contexto marcado por tensiones políticas y divergencias sobre el proceso electoral. Diversos partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil llamaron al boicot, denunciando deficiencias en la organización de los comicios.
Por su parte, las autoridades de transición y la Dirección General de Elecciones aseguraron haber adoptado todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia, la credibilidad y la seguridad del voto.
Según la Dirección General de Elecciones, decenas de partidos políticos, coaliciones y listas independientes compiten por los escaños parlamentarios y los mandatos comunales, mientras observadores nacionales e internacionales siguen el desarrollo de las operaciones electorales en todo el país.
Los primeros resultados provisionales no se esperan antes del cierre de los colegios electorales y del inicio del escrutinio. La atención estará especialmente centrada en la tasa de participación, considerada un indicador clave de la confianza ciudadana en el proceso electoral y en la transición en curso.
Las autoridades consideran que este doble escrutinio constituye una etapa decisiva para el futuro institucional de Guinea y debe abrir el camino hacia la instalación de nuevas instituciones elegidas democráticamente y la culminación del proceso de normalización política emprendido en los últimos años.

