La capital somalí, Mogadiscio, permanece bloqueada desde el miércoles a raíz de enfrentamientos entre las tropas federales leales al presidente Hassan Sheikh Mohamud y fuerzas de la oposición que rechazan su continuidad en el poder.
El mandato oficial de Mohamud expiró el 15 de mayo, pero el jefe de Estado juró mantenerse en el cargo tras la aprobación de enmiendas constitucionales que sus adversarios consideran una maniobra para aferrarse al poder.
Los combates estallaron cuando la oposición se preparaba para organizar manifestaciones contra la prolongación del mandato presidencial. Columnas de humo cubren sectores de la ciudad mientras los residentes huyen de los tiroteos esporádicos que continúan en varios barrios de la capital federal.
Testigos citados en el lugar señalan que los enfrentamientos, que se han prolongado durante más de 20 horas, han dejado víctimas civiles y han obligado a numerosos habitantes a abandonar sus viviendas, en medio del temor a una nueva crisis humanitaria.
La Unión Africana condenó los enfrentamientos y llamó a ambas partes a actuar con la máxima moderación. Los combates más intensos se registraron en el distrito de Holodag, donde disparos de artillería alcanzaron la residencia del ex primer ministro Hassan Ali Khaire, así como en el distrito de Merinayo, en la región de Abdiaziz, bastión del expresidente Sharif Sheikh Ahmed. Ambos rechazan firmemente la extensión de un año del mandato presidencial.
El presidente Mohamud acusó a Khaire de haber atacado una comisaría en Holodag, mientras que el ex primer ministro sostuvo que su residencia fue incendiada cuando su movimiento preparaba protestas contra el gobierno.
Otro opositor destacado, Abdiaziz Hassan Mohamed Laftagareen, también calificó la prórroga como inconstitucional. Antiguo aliado del presidente, rompió con él tras denunciar lo que consideró injerencias federales en su región.
Dos plataformas opositoras, el Consejo para el Futuro de Somalia y el Foro de Salvación de Somalia, encabezan la contestación y acusan al presidente de intentar socavar la Constitución. Los partidarios de Mohamud sostienen, por su parte, que las enmiendas que extienden su mandato hasta mayo de 2027 se ajustan al marco legal.
En paralelo, crece la preocupación de que la actual inestabilidad genere un vacío de seguridad que pueda ser aprovechado por Al-Shabaab para desestabilizar aún más la capital. Las fuerzas federales somalíes y una misión híbrida de la Unión Africana combaten a esta insurgencia desde 2006.


