La policía marroquí anunció este lunes 6 de julio de 2026 que logró frustrar planes terroristas «extremadamente peligrosos» y en una fase muy avanzada de preparación, cuyo objetivo era atentar gravemente contra el orden público y la seguridad de las personas y los bienes. En el marco de una amplia operación policial desarrollada en varias ciudades del Reino, fueron detenidos diez presuntos extremistas.
En un comunicado, la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) informó de que, gracias a información precisa facilitada por la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), desbarató en la mañana del lunes varios proyectos terroristas de gran peligrosidad, preparados por extremistas que actuaban con apoyo logístico y operativo de la rama del autodenominado Estado Islámico (Daesh) en la región del Sahel. Según la misma fuente, los planes pretendían atentar gravemente contra el orden público y la seguridad de las personas y los bienes.
Elementos de la fuerza especial de la DGST llevaron a cabo operaciones simultáneas de intervención y detención en las ciudades de Agadir, Taroudant, Casablanca, El Hajeb, Tetuán, Fquih Ben Salah y Safí, tras un prolongado trabajo de seguimiento e investigación realizado por agentes especializados en la recopilación y el análisis de información sobre esta célula terrorista. Estas operaciones permitieron detener a diez sospechosos, entre ellos un antiguo condenado por delitos relacionados con el terrorismo y un menor de edad, acusados de participar en un proyecto cuyas ramificaciones se extendían a varias ciudades marroquíes.
Una vez concluidas las detenciones, los investigadores del BCIJ realizaron registros domiciliarios tras cumplir las formalidades legales y las garantías procesales, con el apoyo de las unidades caninas de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN). Durante los registros fueron incautadas armas blancas, diverso material destinado a la preparación de atentados, uniformes militares, manuscritos de carácter extremista con instrucciones detalladas para la fabricación de artefactos explosivos, así como dispositivos digitales y material audiovisual, incluidos dos vídeos que contenían un juramento de fidelidad a Daesh y amenazas explícitas de cometer acciones terroristas dentro de Marruecos.
En el marco de las investigaciones, las fuerzas de seguridad registraron también un almacén situado en la ciudad de Inezgane, donde localizaron un vehículo todoterreno cuyo depósito de combustible había sido modificado para funcionar con gas butano. Según el BCIJ, el vehículo estaba destinado presuntamente a ser utilizado en un atentado suicida o en un ataque mediante embestida contra objetivos e instalaciones sensibles. Ante el riesgo detectado, se activó inmediatamente un protocolo de seguridad que incluyó la evacuación de los residentes de la zona, antes de que un equipo especializado en desactivación de explosivos de la DGSN inspeccionara el vehículo mediante robots teledirigidos y sensores de alta precisión. Posteriormente, los especialistas en inspección técnico-científica autorizaron la continuación de las diligencias judiciales.
El registro del almacén permitió además la incautación de varias bombonas de gas butano, ollas a presión —algunas rellenas de clavos y otras conectadas mediante cables eléctricos—, un equipo de soldadura, interruptores eléctricos, pequeñas bombillas y diversas sustancias químicas sólidas y líquidas que serán sometidas a análisis pericial para determinar su composición y el uso al que estaban destinadas.
Las investigaciones, apoyadas en información de inteligencia y peritajes técnicos, revelaron que los integrantes de la célula habían jurado lealtad al supuesto «califa» de Daesh y mantenían contactos directos con dirigentes de la organización en la región sahelo-sahariana, quienes les habrían ordenado permanecer en Marruecos para ejecutar acciones terroristas en lugar de desplazarse a las zonas de influencia del grupo fuera del Reino.
Las pesquisas también determinaron que el presunto líder de la célula había distribuido funciones específicas entre sus miembros: unos debían seleccionar los objetivos, otros realizar labores de vigilancia y reconocimiento, mientras que un tercer grupo se encargaba de adquirir los materiales necesarios para ejecutar los atentados.
Los principales sospechosos quedaron bajo custodia policial, mientras que el menor fue puesto bajo vigilancia judicial, con el fin de profundizar las investigaciones, esclarecer los vínculos de la célula con la rama africana de Daesh y determinar la posible existencia de ramificaciones tanto a nivel nacional como internacional.


