El presidente del Consejo Presidencial libio, Mohamed Menfi, cuestionó la transparencia de la mediación de Naciones Unidas tras la rúbrica de un proyecto de acuerdo electoral por parte de un comité cuya representatividad es objeto de controversia.
Mohamed Menfi denunció el miércoles que documentos relacionados con el futuro político de Libia fueran transmitidos a actores internacionales antes de ser presentados al público y a las instituciones nacionales. En varios mensajes publicados en X, pidió a la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (MANUL) que se limite a ser un simple «facilitador» de un proceso dirigido por los propios libios.
Estas críticas se refieren al proyecto de acuerdo rubricado el 20 de agosto en Túnez por el denominado comité «4+4», integrado por cuatro representantes de la Cámara de Representantes, instalada en el este del país, y cuatro miembros del Alto Consejo de Estado, con sede en Trípoli. El texto aborda, en particular, el marco jurídico de las elecciones, la reorganización de la Alta Comisión Electoral y las condiciones para la unificación del poder ejecutivo.
Mohamed Menfi relativizó el alcance de los acuerdos negociados «a puerta cerrada», al considerar que un acuerdo carente de legitimidad, consenso y mecanismos de aplicación no podría resolver la crisis. Citó la corrupción, el contrabando, la controvertida gestión de los ingresos petroleros, el deterioro de los servicios públicos y el debilitamiento del dinar entre las principales manifestaciones del estancamiento libio.
Las reservas del dirigente libio no son aisladas. Varios miembros del Alto Consejo de Estado afirman no haber recibido una copia oficial del proyecto, mientras que parlamentarios del este cuestionan la forma en que fueron designados los negociadores.
Según Al Jazeera, algunas de las instituciones representadas en el comité consideran que sus miembros no disponen de un mandato suficiente para comprometer a sus respectivas asambleas.
La MANUL presenta, sin embargo, el texto como un paso hacia un marco electoral aplicable. Un portavoz de la misión indicó que el documento se hará público después de su firma definitiva. La decisión de aplazar su publicación alimenta, no obstante, las acusaciones de opacidad y complica la búsqueda de un consenso en torno a un acuerdo destinado a reorganizar instituciones soberanas.
Libia permanece dividida entre autoridades rivales desde 2014, mientras que las elecciones nacionales previstas para diciembre de 2021 nunca llegaron a celebrarse. El propio Mohamed Menfi dirige desde 2021 un Consejo Presidencial concebido como una institución transitoria.
Su pronunciamiento refleja así tanto una exigencia de transparencia como una nueva lucha de influencia entre responsables cuyos mandatos y legitimidad son cuestionados regularmente. Sin un texto público, un mandato claramente establecido y respaldo institucional, el nuevo acuerdo corre el riesgo de sumarse a la larga lista de compromisos libios que nunca llegaron a aplicarse.
SG/RT/APA

