El Premio Nobel de la Paz fue otorgado a Navanethem «Navi» Pillay, quien ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. La jurista, de 85 años, también fue jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) y del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), institución que llegó a presidir.
El Comité Nobel destacó su papel en el desarrollo del orden jurídico internacional y subrayó que «un hilo conductor conecta sus primeros trabajos en defensa de Nelson Mandela y otros opositores al apartheid con su labor como jueza en algunos de los casos internacionales más importantes de nuestra época».
Nacida en 1941 en Durban, en el seno de una familia de origen tamil indio, la jurista abrió su propio despacho de abogados en 1967. En 1995 se convirtió en la primera mujer no blanca nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica.
Durante su trayectoria en el TPIR, contribuyó especialmente al reconocimiento de la violación y otras formas de violencia sexual como crímenes que pueden constituir genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Entre 2021 y 2025 presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado. Esta comisión concluyó que se estaba cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza, una conclusión rechazada por Israel.
Navi Pillay también ejerce como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que Myanmar está acusado de genocidio contra la población rohinyá.
En su anuncio, el Comité Nobel consideró que el respeto del derecho internacional constituye una condición esencial para la resolución pacífica de los conflictos, en un contexto marcado por la multiplicación de las guerras y las presiones ejercidas sobre las instituciones judiciales internacionales.
SG/RT/APA

