Tras casi veintiún meses de ruptura institucional, la Confederación de Estados del Sahel (AES) y la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) iniciaron el sábado 17 de octubre de 2026, en Dakar, negociaciones formales destinadas a definir un nuevo marco de cooperación, abriendo una nueva etapa en las relaciones entre ambos bloques.
Este encuentro se produce en un contexto marcado por persistentes divergencias políticas, pero también por la necesidad de preservar los vínculos económicos, humanos y de seguridad entre los tres países del Sahel y el resto de África del Oeste.
Al término de las conversaciones, ambas partes acordaron establecer grupos de trabajo temáticos conjuntos encargados de continuar las discusiones sobre un proyecto de acuerdo marco. Este abarca 18 ámbitos prioritarios distribuidos en cinco ejes, entre ellos la libre circulación de personas y bienes, el comercio y la seguridad.
Las conclusiones de los trabajos técnicos deberán presentarse a los ministros antes de una próxima reunión ministerial, cuya fecha y lugar se determinarán posteriormente por vía diplomática.
Sin embargo, esta apertura no significa el regreso de Burkina Faso, Mali y Níger a la CEDEAO. Los tres países mantienen su posición sobre el carácter irreversible de su retirada, aunque se declaran dispuestos a establecer una asociación con la organización regional.
La retirada de los tres Estados, que se hizo efectiva el 29 de enero de 2025, había consagrado una importante ruptura en el espacio de África del Oeste. Agrupados en el marco de la AES, Burkina Faso, Mali y Níger optaron por continuar su integración regional fuera de la CEDEAO.
A pesar de esta separación institucional, las cuestiones relacionadas con la libre circulación, los intercambios comerciales y la seguridad transfronteriza siguieron influyendo en las relaciones entre ambos bloques.
Ya en enero de 2025, APA informaba del mantenimiento de determinados derechos de circulación pese a la retirada de los tres países. Esta cuestión ilustraba las dificultades prácticas derivadas de la separación de dos espacios cuyas economías y poblaciones siguen estrechamente vinculadas.
Los primeros intentos de diálogo
El 22 de mayo de 2025 se celebraron en Bamako consultas entre la AES y la CEDEAO para sentar las bases de futuras negociaciones. Este encuentro constituyó una primera iniciativa formal destinada a organizar las relaciones entre ambas organizaciones tras la retirada de los países del Sahel.
Sin embargo, la dinámica iniciada no permitió establecer un diálogo continuo. El 27 de noviembre de 2025, los ministros de Asuntos Exteriores de la AES expresaron su pesar por la interrupción de las conversaciones con la CEDEAO.
Este episodio puso de manifiesto las dificultades para transformar las consultas iniciales en un proceso regular de negociación, sin cerrar por ello la posibilidad de reanudar los contactos diplomáticos.
Una mediación reactivada en 2026
Las iniciativas diplomáticas continuaron en 2026. El 25 de mayo, el mediador de la CEDEAO, Lansana Kouyaté, se reunió con el presidente burkinés, Ibrahim Traoré, en el marco de las gestiones destinadas a favorecer la cooperación entre ambos bloques regionales.
El 6 de julio, Ibrahim Traoré abogó por un nuevo marco de relaciones con la CEDEAO, haciendo especial hincapié en la soberanía de los Estados y la preservación de los logros de la integración regional.
Por su parte, la CEDEAO confirmó el 21 de julio que las negociaciones con los tres países seguirían desarrollándose de manera colectiva. El mandato de Lansana Kouyaté como negociador jefe fue prorrogado hasta diciembre de 2026.
Este enfoque coincide con la voluntad de la AES de defender una posición común en sus relaciones con la organización de África del Oeste.
La AES mantiene su posición sobre la retirada
El 28 de septiembre de 2026, el primer ministro maliense, Abdoulaye Maïga, anunció negociaciones destinadas a definir un nuevo acuerdo marco entre la AES y la CEDEAO.
Al día siguiente, los ministros de Asuntos Exteriores de Burkina Faso, Mali y Níger reafirmaron el carácter «irreversible» de su retirada, manteniendo al mismo tiempo su disposición a establecer una asociación con la CEDEAO.
Esta posición distingue dos cuestiones: por una parte, el mantenimiento de la autonomía política e institucional reivindicada por los tres países del Sahel y, por otra, la búsqueda de mecanismos que permitan preservar las relaciones con sus vecinos de África del Oeste.
Las conversaciones de Dakar responden a esta lógica. Su objetivo es organizar la cooperación entre dos bloques distintos, en lugar de negociar la reintegración de la AES en la CEDEAO.
Dakar, una nueva etapa en las negociaciones
El encuentro del 17 de octubre constituye así un avance en el proceso iniciado con las primeras consultas de Bamako, en mayo de 2025. Los grupos de trabajo conjuntos cuya creación está prevista ofrecen un marco técnico para examinar los ámbitos de cooperación y acercar las posiciones de ambas partes.
La continuación del proceso dependerá, en particular, de la capacidad de los negociadores para traducir las orientaciones acordadas en disposiciones concretas sobre la circulación de personas y bienes, los intercambios económicos y la seguridad transfronteriza.
Aunque las conversaciones de Dakar no ponen fin a las divergencias políticas entre la AES y la CEDEAO, abren una nueva fase en la gestión de sus relaciones. Tras la ruptura institucional, ambas organizaciones buscan ahora definir las condiciones de una coexistencia regional basada en mecanismos de cooperación negociados.
SG/RT/APA

