El presidente egipcio, Abdel Fattah Al Sisi, anunció el martes 20 de octubre un proyecto para construir 200.000 viviendas destinadas al alquiler.
El anuncio se produjo durante su participación en la sesión sobre desarrollo urbano y ordenación del territorio de la segunda jornada del Foro Egipto 2026, en presencia del primer ministro, Mostafa Madbouly.
El mandatario encargó al Gobierno y al Fondo Tahya Misr («Viva Egipto») colaborar para ejecutar el proyecto, cuyos costes se repartirán a partes iguales entre ambas entidades.
Al Sisi se refirió a la ley sobre el antiguo régimen de alquileres y destacó que su objetivo era reintroducir progresivamente el arrendamiento en el mercado inmobiliario egipcio, rompiendo con un sistema que había favorecido el predominio del acceso a la vivienda en propiedad.
Aprobada en agosto de 2025, la Ley n.º 164 sobre los antiguos contratos de alquiler establece su extinción tras un período transitorio de siete años para las viviendas y de cinco años para los inmuebles no residenciales arrendados por personas físicas. También contempla un mecanismo que permite a los inquilinos que cumplan los requisitos solicitar al Estado una vivienda alternativa, en alquiler o en propiedad, conforme a las condiciones de adjudicación.
«La situación que ha prevalecido durante las últimas décadas ha contribuido a la magnitud de la crisis de los barrios informales y de la vivienda no planificada en Egipto», afirmó Al Sisi, quien pidió tener en cuenta las limitaciones reales del país al diseñar las políticas públicas.
A su juicio, las soluciones presentadas como ideales no siempre consideran los recursos disponibles ni la magnitud de los problemas que deben resolverse. Recordó que la población egipcia vivía en apenas el 7 % del territorio nacional, una superficie de entre 60.000 y 70.000 kilómetros cuadrados.
«Esta concentración geográfica ha tenido consecuencias sociales, de seguridad, culturales y económicas, además de limitar las posibilidades de inversión y crecimiento», señaló. Calificó esta situación de incompatible con unas condiciones de vida dignas y con las perspectivas de desarrollo.
«Esta situación ha favorecido la expansión de los barrios informales alrededor de El Cairo, el deterioro de los servicios de transporte y la proliferación de prácticas perjudiciales para el entorno de vida», indicó el presidente, según el comunicado de la Presidencia.
El mandatario subrayó, además, que los recursos limitados del país y la magnitud de los desafíos acumulados impedían responder de inmediato a todas las expectativas. Recordó que el desarrollo de los Estados suele extenderse durante períodos de entre 50 y 100 años y consideró poco realista esperar que transformaciones de esta envergadura se completen en solo diez o doce años.
«Si el desarrollo y los avances deseados se logran en un período de entre 20 y 30 años, será lo máximo a lo que podamos aspirar», declaró Al Sisi.
SG/RT/APA

