Reunidos este jueves en sesión plenaria, los diputados marroquíes aprobaron por mayoría absoluta el programa gubernamental presentado por Fatima Ezzahra El Mansouri.
La Cámara de Representantes de Marruecos aprobó este jueves 22 de octubre, por mayoría de votos, el programa presentado por la jefa del Ejecutivo, Fatima Ezzahra El Mansouri. Esta etapa constituye un momento decisivo del proceso de investidura del nuevo Gobierno, conforme a las disposiciones de la Constitución.
Un total de 204 diputados votaron a favor del programa, otorgando así su confianza al nuevo equipo, mientras que 127 votaron en contra.
Con esta votación, la Cámara de Representantes concede su confianza al nuevo Gobierno, de conformidad con el artículo 88 de la Constitución. Según este artículo, el Gobierno queda investido tras obtener la confianza de la Cámara de Representantes, expresada mediante el voto favorable de la mayoría absoluta de sus miembros al programa gubernamental.
Tras la aprobación de su programa por la Cámara de Representantes, el nuevo Ejecutivo completa así los requisitos constitucionales para ejercer sus atribuciones.
El debate del programa gubernamental 2026-2031, celebrado el jueves en la Cámara de Representantes, puso de manifiesto las divergencias entre los partidos de la nueva mayoría y los de la oposición.
Los representantes de la mayoría expresaron su apoyo al Gobierno de Fatima Ezzahra El Mansouri, mientras que los de la oposición criticaron la falta de garantías sobre la financiación de los compromisos, la ausencia de algunas promesas electorales y la composición del Ejecutivo. La lucha contra la corrupción, el poder adquisitivo y el empleo fueron, no obstante, preocupaciones comunes en las distintas intervenciones.
Los debates de la sesión plenaria se centraron principalmente en la capacidad del nuevo Gobierno para cumplir sus compromisos sociales y económicos durante los próximos cinco años.
En nombre del grupo Autenticidad y Modernidad (PAM, mayoría), Hicham Sabiry defendió las orientaciones del programa gubernamental, aunque recordó que pertenecer a la mayoría no exime a los parlamentarios de sus responsabilidades de control y evaluación.
«La mayoría parlamentaria no es una simple figurante del Gobierno», afirmó. A su juicio, un Ejecutivo fuerte debe poder apoyarse en una mayoría capaz de respaldarlo sin renunciar a su independencia institucional. También pidió acelerar la aprobación de los textos relativos a la lucha contra el enriquecimiento ilícito, los conflictos de intereses y la declaración obligatoria del patrimonio.
El representante del grupo istiqlalí de la Unidad y el Igualitarismo, Rahal El Makkaoui, reafirmó el apoyo de su partido al Gobierno, haciendo hincapié en la protección del poder adquisitivo, la lucha contra la corrupción y la mejora de los servicios públicos. Elogió, en particular, los compromisos de aumentar las ayudas sociales y las pensiones, así como las medidas anunciadas para regular mejor los mercados y los canales de distribución.
Por su parte, Ahmed El Abbadi, presidente del grupo del Partido del Progreso y el Socialismo (PPS, mayoría), expresó su apoyo al programa gubernamental. Pidió medidas para restablecer la confianza de los jóvenes en las instituciones, entre ellas trabajar por la liberación de los jóvenes detenidos en el marco del movimiento «Gen Z» y de otras movilizaciones pacíficas.
El grupo Socialista (USFP) señaló que los compromisos incluidos en el programa gubernamental «sientan las bases de la confianza en el Gobierno y en la Cámara de Representantes y constituyen un contrato político con las ciudadanas y los ciudadanos». Añadió que «este contrato se cumple mediante la materialización de las medidas, la transparencia en caso de retrasos en su ejecución y su revisión cuando no producen el efecto esperado».
El grupo observó asimismo que las medidas del programa se plasman en el proyecto de ley de presupuestos. Señaló que el presupuesto constituye la prueba práctica de las prioridades, pues en él se definen las actuaciones que se llevarán a cabo, los recursos que se les asignarán y las categorías y partes beneficiarias.
En las filas de la oposición, Yassine Okacha, presidente del grupo de la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), anunció que su formación votaría en contra de otorgar la confianza al Gobierno. Reprochó al programa que retomara gran parte de las orientaciones de la legislatura anterior, pese a la voluntad de cambio manifestada por la nueva jefa del Gobierno.
Okacha también criticó lo que considera una falta de coherencia en la composición del Ejecutivo y una insuficiencia de garantías sobre la financiación y la ejecución de los compromisos. En el ámbito social, señaló en particular la ausencia de objetivos cuantificados relativos a la creación de un millón de empleos netos y a la reducción del desempleo al 7 % para 2031, compromisos que atribuyó al partido que encabeza la nueva mayoría.
El grupo Justicia y Desarrollo (PJD), por voz de su presidente, Driss El Azami El Idrissi, criticó el contenido del programa gubernamental y preguntó qué ocurrirá con varias promesas electorales. Entre los compromisos mencionó la creación de un millón de empleos, la reducción del impuesto sobre la renta, el aumento de las ayudas sociales directas y de las pensiones, así como la mejora de la cobertura médica.
El responsable del PJD insistió especialmente en la necesidad de precisar las fuentes de financiación de las medidas anunciadas y los plazos para su aplicación. También expresó reservas sobre la composición del Gobierno y sobre la atención prestada a determinados asuntos, en particular el desarrollo rural y los marroquíes residentes en el extranjero.
En materia de gobernanza, Driss El Azami anunció cuatro proposiciones de ley sobre los conflictos de intereses, el enriquecimiento ilícito, la protección de los funcionarios que denuncien hechos de corrupción y la declaración obligatoria del patrimonio.
SG/RT/APA

