Marruecos reaccionó a los últimos acontecimientos en las relaciones con Madrid y reafirmó su compromiso con la asociación con España, al tiempo que rechazó las acusaciones y las posiciones que, en el debate migratorio español, tienden a convertir al Reino en un asunto de política interna, según un comunicado oficial publicado este jueves en Rabat.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero aportó, en un comunicado publicado este jueves 10 de septiembre, precisiones sobre los últimos acontecimientos en las relaciones marroquí-españolas.
En dicho comunicado, el Ministerio marroquí quiso subrayar, en primer lugar, que el Reino de Marruecos ha optado soberanamente por mantener, con el Reino de España, una relación de buena vecindad geográfica, entendimiento político, asociación económica y cooperación en materia de seguridad.
Esta orientación, prosigue el texto, encontró su expresión más plena en la Declaración Conjunta del 7 de abril de 2022, tras el encuentro entre el rey Mohammed VI y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
La citada Declaración, se recuerda, consagró una nueva etapa en las relaciones, basada en los principios esenciales del respeto mutuo, la confianza recíproca, el diálogo permanente y la ambición de construir una asociación mutuamente beneficiosa.
En segundo lugar, el Ministerio precisa que gracias a este enfoque ambos países han logrado cultivar, con determinación, aquello que los une y acotar sus divergencias para abordarlas con serenidad y respeto, lejos de cualquier pretensión de imponer hechos consumados.
De este modo, se han obtenido resultados tangibles, especialmente en el ámbito económico —España es el primer socio económico de Marruecos y el Reino es el segundo socio comercial de España fuera de la Unión Europea— y en materia de cooperación en seguridad —se han salvado vidas y desmantelado redes terroristas y criminales, a menudo a costa de daños humanos y materiales sufridos por las fuerzas marroquíes—, señala el Ministerio marroquí.
En tercer lugar, el Ministerio subraya que la cooperación migratoria siempre ha sido coordinada y eficaz, y añade que los lamentables acontecimientos del pasado mes de julio requieren, sin duda, un examen en profundidad para determinar sus circunstancias, identificar las injerencias, denunciar las manipulaciones y, sobre todo, garantizar que no vuelvan a repetirse.
Ahora, lejos de toda polémica o retórica, el sentido común y un discurso basado en la verdad exigen plantearse preguntas directas: ¿Por qué mantener las acusaciones contra Marruecos cuando ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes? ¿Por qué los migrantes irregulares no son devueltos, pese a que el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a readmitirlos? ¿Por qué los menores no acompañados permanecen alejados de sus familias, cuando Marruecos ha solicitado insistentemente su regreso?, se pregunta también el Ministerio, afirmando que la respuesta a estas cuestiones no debe buscarse en Marruecos, sino entre los actores españoles concernidos.
En cuarto lugar, añade el comunicado, Marruecos lamenta que determinados círculos políticos y mediáticos españoles persistan en instrumentalizar al Reino en el marco de una agenda interna, señalando que resulta especialmente lamentable que partidos históricos —pese a su amplia experiencia en la gestión gubernamental— hayan podido caer en ese terreno en el que la sobreactuación irracional y populista prevalece sobre el sentido común.
Rabat lamenta, además, que respetables instituciones legislativas y judiciales incurran en iniciativas desafortunadas que favorecen el desencuentro. Las derivas en las que el discernimiento cede su lugar al simplismo y el análisis objetivo a la acusación forman parte de una estrategia del miedo perjudicial para todos, deplora el Ministerio.
En quinto lugar, prosigue el texto, el Reino de Marruecos se niega a ser utilizado como recurso electoralista y tampoco acepta convertirse en el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos.
La vecindad geográfica es una realidad inmutable. Son los responsables políticos quienes, mediante su valentía y altura de miras, hacen de ella una ventaja para el futuro, concluye el Ministerio, afirmando que «la ceguera estratégica, por su parte, transformará este capital en una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes».
SG/RT/APA

