Cada 21 de agosto, Marruecos celebra la Jornada de la Juventud, una fecha que coincide con el cumpleaños del rey Mohammed VI, que este año cumple 62 años. Más que una simple conmemoración, este día simboliza desde la independencia de 1956 el vínculo entre la monarquía y las nuevas generaciones, encarnando un pacto de confianza en el futuro del país.
El origen de esta celebración se remonta al reinado del rey Mohammed V. En 1956, a petición de la juventud marroquí, se eligió el cumpleaños del príncipe heredero Moulay Hassan –futuro rey Hassan II– como momento de encuentro. La primera edición dio lugar a una marcha masiva en Rabat, que marcó la voluntad de los jóvenes de participar en la construcción de un Marruecos libre e independiente.
Desde entonces, la fiesta de la juventud se ha impuesto como una de las tradiciones más antiguas del país, símbolo de unidad nacional y renovación. Aunque las festividades públicas fueron suspendidas en 2019, su fuerza simbólica sigue siendo significativa, testimonio de la continuidad de este lazo generacional.
Bajo el reinado de Mohammed VI, llegado al trono en 1999, la juventud ha sido colocada en el centro de las reformas. El soberano ha impulsado políticas para mejorar la educación, la formación profesional y el acceso a la salud. La Fundación Mohammed V para la Solidaridad reforzó este compromiso con la apertura de centros dedicados a la salud, el acompañamiento social y la formación, especialmente para jóvenes de medios desfavorecidos.
En sus discursos, el rey ha recordado constantemente que «Marruecos no puede progresar sin situar a su juventud en el corazón de su desarrollo». Esta orientación se ha materializado en inversiones en escuelas, centros de formación, así como en infraestructuras culturales y deportivas.
En 2025, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la transformación de las sociedades, la Jornada de la Juventud sigue siendo un referente. Recuerda a los marroquíes que el futuro del país depende de la capacidad de sus nuevas generaciones para enfrentar los desafíos del mundo, en la continuidad de un pacto histórico sellado hace casi setenta años.


